El proceloso mundo del teléfono móvil y todo lo que conlleva se merecería un blog en exclusiva. Pero un encontronazo con una de las utilidades de mi recién adquirido Nokia me ha golpeado la vista de tal modo que no podía dejar de estar en este espacio 'cansado'.
No se trata de los 'píseles' de su cámara ni de sus carcasas de colores ni de sus posibilidades de conectividad ni de sus accesos directos ni de su tarjeta de memoria ni de las mil historias que nunca utilizo. No.
Como buena impaciente, nunca me leo las instrucciones de un cacharro recién adquirido. Yo soy del descubrimiento a base de toqueteo, de aprender el manejo manejando... Y en esas andaba, mirándole las tripitas al pequeño espía, cuando llegué a la sección "mensajes".
Para facilitarte la vida, el móvil trae incoporadas unas plantillas con frases recurrentes. Las puedes utilizar y valen para cualquier situación. Frases repetidas hasta la saciedad que, la verdad, para qué vas a andar escribiendo mil veces. Son del tipo: "Llego tarde. Estaré ahí a las..." "Estoy en una reunión. Llámame mas tarde". "Nos vemos en..." y así un largo etcétera de sms de lo más práctico.
Pero al final de la lista de plantillas encontré una que me agotó el ojo para todo el día. Es: "Y yo también".
Para expresiones de amor (o lo que sea) tales como "la cama está fría y la almohada me huele a ti, te echo de menos..."; "hoy me ha vuelto a salir lentejas para dos pero no estás... necesito verte"; "hoy estoy muy contenta y te quiero" o un sencillo "te tengo unas ganas que... ummm..." siempre habrá una respuesta automática y fácil, facilitada por su diseñador de Nokia, que atienda a sus necesidades de respuesta de forma inmediata, sin ni tan siquiera tener que molestarse en teclearlas, que versan candorosas y cálidas: "Y yo también".
Podría servir para otras situaciones, pensé. Pero después de darle vueltas un buen rato, no me cuadran. "¿Te tomas una cañas conmigo? Y yo también". No. "¿Qué haces esta noche? Y yo también". No. "¿No te he podido contestar la llamada, era algo importante? Y yo también" No. "Gracias por la velada. Besos. Y yo también". Menos.
Es una respuesta predeterminada para expresiones del sentimiento. Automatismos que de tanto repetirlos ya no dicen nada.
Y cuando la previsión, el automatismo, la frialdad, la rutina, la corrección y, por qué no, la cordura entran por la puerta, la emoción salta por la ventana.
Y el amor, ni te digo.
P.D.: Conclusión: menos sms y más boca a boca.