lunes, 31 de agosto de 2009

El síndrome fotovacacional

Anoche, noche de insomnio, terminé de leer un libro. Uno de los pocos que últimamente ha logrado captar mi atención más de diez minutos seguidos.
Uno de los personajes habla en un capítulo del motivo de su afán por hacer fotos en sus viajes. Cuando regresaba, decía, siempre podría recuperar una sensación vivida a través de una imagen captada.
A mí también me sucede. Me sucedió con esta foto hoy. Al verla, sentí el sol del atardecer en Lanzarote después de un día entero con mi cómplice en el Papagayo, mirando el mar desde una terraza rústica con una bebida fresca y con el atuendo reducido a la mínima expresión...

Quedan muchos días por (sobre)vivir, antes de poder volver a escapar.
Pero, mientras, siempre me quedarán mis fotos para regresar.


P.D.: Sólo no se fotografía lo que no se quiere recordar


viernes, 28 de agosto de 2009

Becariadas (II)

En una tarde cualquiera, en un periódico cualquiera, de un agosto cualquiera...

La inquisidora pregunta al redactor en prácticas...

- ¿Cómo llevas el reportaje que te encargué hace dos días?
- Bien, bien, contesta asintiendo con ahínco.
- ¿Cuántos testimonios tienes ya?
- Cuatro. Bueno, tres.
- ¡Pero te pedí 15 como mínimo!
- Ya, pero esto es una putada. No es tan fácil, ¿sabes?
- Sí, me hago una ligera idea. Pero no es un asunto espinoso ni demasiado privado...
- Es que hay que asaltar a la gente, ahí, a preguntarles... Y a mí me da vergüenza.
- Pero es nuestro trabajo. También forma parte de nuestra profesión saber cómo preguntar y cómo convencer a la gente para que participe de tu proyecto informativo.
- Bah! Es dificilísimo.
- Bah! Estás hablando con una redactora de sucesos, que ha tenido que tratar de tú a tú más de un asunto muy espinoso...
- Ya, ya, asiente el redactor en prácticas pensando que se ha colado, mientras da un giro a la conversación para advertir: ¡Me voy a pasar una semana escribiendo de Leonard Cohen!, refiriéndose a la visita que el artista realiza a la ciudad próximamente.
- ¿Sí?
- Sí, me lo ha prometido el jefe de Cultura.
- Umm...., ¿y qué vas a contar?
- Pues no sé, escribiré de él.
- ¿Algo nuevo? ¿Algo que no se sepa? ¿O vas a escribir como cuando todos en casa nos ponemos a divagar sobre cuánto nos gusta el vecino del quinto? Si no es nuevo, quizá no sea publicable... No sé, es una opinión...
- Ya veré. Escribiré de él.

Prosigue la conversación alrededor de los diferentes aspectos del personaje, hasta que el redactor en práctias se para y pregunta:

- Por cierto, ¿tú sabes quién es Leonard Cohen?


En ese momento del día, te das cuenta de que ellos sólo ven en ti una inquisidora que pone caras raras al leer sus titulares, que pone cruces a las páginas de un papel lleno de cuadrículas que simulan páginas, que sólo sabe pensar en asuntos que puedan tener un titular vinculado con una sección local, absorbida por las historias mediocres de una miniciudad y sin vida más allá de las cuatro paredes del periódico.

Pero sí, sé quién es Leonard Cohen.

jueves, 27 de agosto de 2009

Delicatessen rumanas

De Rumanía me sorprendió:

Sus monumentos históricos...



La 'innovación' de sus cabinas públicas...



Los expeditivos reclamos publicitarios de sus tiendas...



La inocente sencillez de sus vados para garajes...



Los supermercados transilvanos...



La omnipresente religiosidad...



Su delirante arquitectura sin complejos...



Su sentido de la estética urbana armoniosa...



Los brotes de naturaleza en cada calle (¿asfalto?)...



La alegría a la hora de poner nombres...



El gusto en la decoración de sus hoteles...


Hasta sus librerías...


Y sus 'no coments' a la vuelta de cada esquina...


No se aprecia en la minifoto para la web. Se llama FUNERARIA NON STOP.

Y muchas, muchas, muchas más cosas... Que contaré con más tiempo y más palabras.

Pero sobre todo, lo flipé con una.

CON SU MTV.


miércoles, 19 de agosto de 2009

¿El nuevo periodismo?

En una tarde cualquiera, en un periódico cualquiera, de un agosto cualquiera...

-¿Ese titular es así? ¿Ha dicho eso el protagonista de la historia?, pregunta la inquisidora desconfiada.
-Sí, claro, contesta el redactor en prácticas.
-¿Seguro?
-Bueno, no exactamente.
-¿Qué has cambiado?
-Bueno, no sé... No ha sido así exactamente, pero casi.
-¿Pero es textual?
-Este... No, está un poco cambiado.
-¿Pero qué ha dicho entonces?
-Bueno, en realidad no ha dicho nada de eso.
-¿Entonces?
-Bueno, son anónimos, no han querido dar sus nombres, así que nadie se va a ofender si lo ponemos. No han querido dar la cara...
-¿Es mentira ese titular?
-No exactamente, un granadino lo habría dicho así, pero estaba un poco cortado con tanta cámara y tanta parafernalia. En realidad ha sido más correcto.
-Entonces, es mentira...
-No exactamente. Yo creo que está bien.
-¿Pero es verdad?
-No, pero resume la idea del tema.
-¿Pero es verdad?
-Sí y no, no sé cómo explicártelo.
-¿Pero es verdad que ha dicho eso?
-No, pero lo habría dicho.
-¿Pero es verdad?
-No...
Pausa en silencio

-PUES ENTONCES NO SE PUBLICA! Aunque te parezca increíble, está prohibido mentir en periodismo.

Resulta hiriente tener que recordarlo.

P.D.: Al menos, descaradamente...

sábado, 1 de agosto de 2009

Y punto... y seguido


Vista cansada y yo habíamos dudado de si seguir adelante o suicidarnos. Blogísticamente, se entiende...

Abatidas las dos, ella por su tendencia a no encontrarse mucho sentido a casi nada y yo, por las interminables jornadas laborales que me han secado literalmente el cerebro, hemos abandonado este nuestro blog.

Había sufrido altibajos este espacio de ejercicios (pseudo) literarios, verdades a medias, mentiras ingentes, imágenes con o sin mensaje, canciones con o sin intención... Pero nunca estuvo abandonado durante tanto tiempo.

"Es demasiado personal, mejor que lo cierres", es una de las frases que más ha pesado en una balanza que hoy, sin saber muy bien por qué, se ha inclinado hacia el cariño que le tengo a este extraño mejunje, fiel reflejo del resultado de la mezcla de Vista Cansada y yo misma. Más de dos años... Ahora que estoy a punto de que el niño tenga edad escolar, no voy a renunciar a él.

Han pasado muchas cosas en la vida de "yo". Pero en Vista Cansada, realmente, todo sigue igual. Así que pondremos un punto y seguido a lo que siempre hemos hecho (ella, y yo): "lo que nos da la gana". O sea, seguir escribiendo sobre cosas que se ven, que se piensan, con el objeto de provocar una reflexión.

Eso sí, en esto que ya es un punto de inflexión, advierto: TODO PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA.