viernes, 3 de abril de 2009

Bocetos y pérdidas


Hace años me pidieron una ilustración de un derviche danzante. Y tardé más años aún en cumplir la promesa de dibujarla. Ayer encontré por casualidad escondido entre los libros uno de los tresmil quienientos bocetos que hice antes de entregar el dibujo definitivo a su actual dueño.

Viendo la prueba y recordando el resultado, creo que estaba mejor este primer intento.

Como casi siempre, parándome a pensar en estas pequeñas cosas, llegué a una nueva conclusión. A veces, el ímpetu y la frescura de la primera vez despreocupada tiene más valor. El descontento por todo lo que se hace te lleva a repetir malas copia una y otra vez buscando una perfección que no existe. Cuando miras hacia atrás, ves que aquella que realmente te llenó con todas sus imperfecciones te la dejaste por el camino. Olvidada e irrecuperable.

O casi.

8 comentarios:

Bomarzo dijo...

También dibujas?
Otro motivo más que sumar a mi respeto y admiración hacía ti.

Rocío Mendoza dijo...

No, Bomarzo. Eso que parecía ser un taltento en mí me abandonó cuando cumplí... ¿los 18? ¿19? ¿20? De niña si era un minicrack, pero lo que no se cultiva... muere. Por eso tardé años en decidirme a hacer ese dibujito que me pidieron.

Gracias a Dios, creo que esa cualidad en nosotros es genética, si miras en la entrada anterior, verás que mi hermano sí lo cultivó y mira las cosas que hace... Aunque pensándolo bien, no debería haber puesto mi entrada seguida de la suya... Por aquello de las comparaciones y tal... ;-)

The Aloofness dijo...

ay rojilla talentosa, qué cosas más bonitas dibujas.
supongo que el ímpetu fresco del primer impulso junto con el esfuerzo por mejorar el resultado neonato son las características que dotan de calidad a un verdadero artista
lo primero es la potencia creativa y lo último la humildad necesaria para poder permanecer en la órbita terrestre sin convertirse en un cometa y estrellarse por ahí, 'a lo loco'.

un beso artistasa

Alberto Tallón dijo...

Me ha encantado el dibujo!! Tienes razón muchas veces lo más espontáneo, lo que surge en un primer momento, casi de manera intuitiva suele ser "la toma buena". Yo de ti no descartaría lo de retomar el dibujo, la que vale vale...

Un saludo!!!

Paco Elvira dijo...

Precioso. ¿Y cuántos años dices que tenías?

Rocío Mendoza dijo...

Hola Paco,
Pues esto fue hace unos tres años, aprox. Si tengo 32, y a esta hora el cálculo no me falla, tendría 29. Aunque mirando el dibujito, de edad mental, diez menos... Jajajajajaja!
Un besazo!

Rocío Mendoza dijo...

Alberto, me has hecho confesarme en público. Prometo un retorno al blog con algo nuevo, de ahora. No antiguo... Ya he dado el primer paso: pinceles, carboncillos, tinta, lápices, óleos, ceras... De tó a mano. Ahora falta ponerse...
La cuestión es probar.
Saludos!

Iván dijo...

Hola Rocío: Desde México te mando un abrazo.

Es verdad que la mayoría de las veces, cuando realizamos algo un texto, un dibujo, una animación (como la de tu hermano, es bueno)un video o un simple rayón en un muro, puede dejarnos un tanto insatisfechos y es ahí que buscamos perfeccionarlo; bien dices, que al paso del tiempo nos damos cuenta que aquel primer esboso tenía algo que los últimos no. Yo me he dado cuenta de que el primero tiene la pasión desenfrenada por hacer algo nuevo, el nerviosismo de plasmar por primera vez, el romper con la hoja en blanco.

No cabe duda de que el primero siempre será eso, "El primero"

Gracias por compartir desde el otro lado del mundo tus recuerdos y vivencias.

Con ello, seguro haces soñar a más de uno.