sábado, 4 de abril de 2009

Cruz y amor

Yo no soy, propiamente dicho, una persona religiosa. Aun así me gustó leer algo de San Agustín en la adolescencia y he dedicado muchas horas a intentar descifrar qué querrían decir las historias del Antiguo Testamento. Con gran parte de la filosofía del Nuevo, lo flipaba directamente.

Pero nunca había leído a San Juan de La Cruz. Lagunas culturales que tiene una.

Y cayó en mis manos hace poco este librito.

Y cuando no puedo dormir, y la neurona no da para concentrarse en una historia, le dedico unos minutos.

Y cuanto más avanzo, más me convenzo de que este hombre no era un santo. O al menos, yo no lo sé.

Yo creo que este hombre, sencillamente, estaba enamorado.

Una prueba:

Esta vida que yo vivo
es privación de vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo;
oye, mi Dios, lo que digo,
que esta vida no la quiero;
que muero porque no muero.

Estando absente de ti,
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padescer,
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero porque no muero.

Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
hacéme más sentimiento
el no te poder gozar;
todo es para más penar,
por no verte como quiero
y muero porque no muero.

Cambia Dios por 'amor' y Sacramento por cualquier sitio... Y 'no muero' por 'no te tengo'

Yo sabría a quién dedicársela.


P.D. Ese hombre era el mismo que dijo allá por el siglo XVI: "El alma que anda en amor, ni cansa ni se cansa ni descansa".

3 comentarios:

The Aloofness dijo...

y pensar que hay gente que no se enamora por miedo a cansarse, a descansarse... gente que no se deja llevar, que no se deja cansar.

a mi me da miedo solo pensar lo que se están perdiendo.

un beso desde la central del gabinete de crisis premarital

Los viajes que no hice dijo...

Yo estoy enamorada de San Juan de la Cruz desde chinorri. Disfruta.

Feroz dijo...

Desde chinorri, hacía siglos que no oía eso...

No creo que haya que estar necesariamente enamorado para escribir algo hermoso. Sólo hay que estar vivo y no resignarse a ver la vida pasar. Claro, el que sí tiene que estar enamorado para que le evoque a alguien es el que lee, no el que escribe. Enhorabuena pues.