miércoles, 18 de marzo de 2009

La modelo inquieta

Antes, utilizaba a mi familia de modelo.
Mi abuela, era una de ellas.
La enfermedad que devora la memoria le hacía tener una expresión de niña en un rostro arado por infinitos años. Me fascinaba.

Hoy recuperé estos contactos.

No se estaba quieta:








Pero cuando posaba, sabía hacerlo.
Eso sí, me hacía gastar todo el carrete hasta que yo lograba dar con la tecla. Esta salió en el negativo número 36. El último.



Siempre que oigo hablar de botox, bisturíes y eterna juventud falaz me acuerdo de su belleza auténtica.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya me hago una idea de por qué has salido tan guapa tú, perri.

Peñalver.

Rocío Mendoza dijo...

Maripeñi... ¡que me ruborizo!

Paco Elvira dijo...

Laboratorio, fotos de hace 9 años...Ahora entiendo muchas cosas Rocío.Tú no eres una periodista que hace fotos...¡Eres una fotógrafa reconvertida en periodista!

Saludos

Paco Elvira

Anónimo dijo...

Que no, Paco. Que para mí la fotografía es una afición. Además, incluso cuando más atención le dedicaba, hice muy pocas cosas. Los fotógrafos disparan, disparan y disparan... Yo, en cambio, me olvido de la cámara con cierta frecuencia. ¡Ojalá hubiese sido una fotógrafa de verdad! Es un mundo que me siempre me atrajo muchísimo, pero nunca me dediqué. Por eso, hoy, soy una periodista que hace fotos aprofesionales.
Un beso.

Rocío.

Los viajes que no hice dijo...

¿Para qué botox cuando se puede tener ese brillo en los ojos y esa sonrisa?