martes, 10 de marzo de 2009

Ideas para bien


Es de despiste y silencios; de ausencias y respuestas telegráficas. Algo que no deja de molestarte hasta que no descubres que se debe a su mente siempre cavilante, capaz de generar ideas constantemente. Algunas, brillantes.

Es una cualidad valiosa. Pero no es la más importante. Para mí, pensar puede llegar a ser relativamente fácil. Si tienes conocimientos, los compartes, no dejas de empeñarte en aprender, te apasionas con las cosas que te gustan e indagas en ellas y le das unas cuantas vueltas, una idea puede surgir si centras bien el tiro.

Pero lo realmente difícil es ponerla en práctica. Es decir, abandonar el confortable mundo de las ideas para agarrar fuerte a la realidad que te pone a prueba. Salga bien o mal, lo importante es actuar. Porque sin esa adrenalina la vida es plana, triste, gris...

No todo el mundo es capaz de lo segundo. De apostar. Yo, por ejemplo, peco de ello.

Él, no. Y lo ha demostrado.

Oí hablar del proyecto de concurso de las 7 maravillas gastronómicas del Perú promovido a través de una web hace muchos meses. Al principio me sorprendió. Pero conocía la pasión de Ricardo por la cocina (y más si es la suya: la peruana)y vi que la gastronomía era un elemento de identidad importante en su país. Y, a la vez, bonito.

Así, de repente vi que aquél proyecto, que ha compartido con más gente, aunaba internet, viajes, escribir, hablar con gente, sacarle partido a sus conocimientos de periodista de turismo, también a los de hostelería, ahondar en las raíces de un país que critica tanto como defiende con corazón porque es el suyo... Sí. Tenía visos de salir adelante.

Y salió. Entré en la web y me entretuve en mirar las recetas para atreverme a hacer alguna (fue un fracaso, confieso) y reírme con los vídeos de la gente puebla un país que se asoma como maravilloso haciendo sus apuestas.

El proyecto creció y maduró. Y costó. Pero lejos de tirar la toalla por circunstancias poco alentadoras, tuvo su idea, buscó aliados, empeñó su esfuerzo -y otras cosas- y trabajó. Con altibajos -como cualquiera- pero sin cejar. Y todo ello sin ni siquiera tener asegurado 'eso' por lo que el 90% del mundo se mueve: dinero. Él está en el otro porcentaje: el de insólitos.

Apostó y ha ganado la primera partida: ayer pude ver en directo la rueda de prensa en la que participó la ministra de Turismo del país andino para presentar y apoyar el concurso.

Él es así. Si cree en la idea, va adelante con ella hasta el final. Para bien o para mal. Es así.

Esta vez, fue para bien. Y deseo que vaya a mejor.


P.D.: Y pensar que quería matarlo, hace ya más de dos años, cuando lo conocí haciendo una defensa enervada e irracional de una de sus ideas, una rara, rara, rara...

2 comentarios:

The Aloofness dijo...

la cocina siempre me ha fascinao, utilizarla, abrírsela a mi amigos, ponerla al rojo vivo.

pero más me han gustado los desafíos que han supuesto en ocasiones luchar por una idea en la que he creído. lo perdido y gastado en el camino se ha quedado sin valor, el sentimiento de victoria personal se lo ha quitado.

muuuuuuuuuuuuuuuak

Feroz dijo...

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