viernes, 13 de febrero de 2009

Quiso ser...

Desestructuraba las piezas del Tente destinadas a un barco para, en su cabezonería, diseñar casas

Se enredaba con los hilos de cobre por la noche hasta que, ¡eureka!, el circuito electrónico obedecía a sus interruptores caseros. 

Intoxicaba a la familia con aromas de aguarrás sobre una paleta que nadie entendía y que, realmente, nunca le obedeció. 

Aprendió a medir la luz con un fotómetro de selenio en una cámara de los años 70, con la que había que enfocar calculando la distancia a 'ojímetro', para someter a intensas sesiones fotográficas a todo lo que se movía. Y lo que no, también. 

Se escapaba por las tarde a casa de su amiga para verla estudiar piano y, de paso, que ella le ensañara. Todas las niñas lloraban porque no querían ir al conservatorio. Ella, porque no podía ir. De mayor, ya sólo pudo intentarlo...

Rogó hasta agotar los argumentos para enfundarse en un traje de flamenca y taconear en los saraos del colegio aquellas maravillosas coreografías infantiles. Finalmente, sólo consiguió que la dejaran ir de espectadora para luego aplicarlo a su modo en casa. Y casi sigue igual...

Cantaba hasta desgañitarse las coplas que oía por ahí cuando encontraba un momento de soledad en la terraza. Nadie la ha oído nunca.

Casi siempre insomne, torturaba la máquina de escribir (aún no había ordenador en casa) para describir, relatar, inventar y, siempre, soñar. 

Montába divertidos programas de radio en la cocina de casa con un radiocasete y un aparatoso instrumental para hacer efectos especiales.

Hasta puso una librería en el parque. Nunca vendería sus comics, pero, con ayuda de sus cómplices, los alquilaba a módicos precios (un duro la lectura completa del ejemplar) que luego invertía en chucherías. Era el mejor modo de no tener que pedir dinero a los padres. 

Quería ser demasiadas cosas. Y sus mayores le decían que podría ser lo que ella quisiera, pacientes con su 'veletismo' natural. 

Entonce, creció y se dio cuenta de que quiso ser tanto que ya era tarde para ser de verdad algo de lo que quiso ser.   

Por eso ahora creo que se dedica contar lo que hacen los demás

4 comentarios:

Los viajes que no hice dijo...

Y pronto se va a dedicar a enseñar, mediante fotos, lo que hacen los demás.

Ya he visto que haces fotos para el periódico.

La cámara nueva, ni de coña. Que te la paguen ellos.

(Ay, cómo se nota que soy periodista y que he hecho de tó).

Víctor dijo...

ufffffff, vaya entrada... prefiero olvidarla rápido, sin aplicarme el cuento...

Rocío Mendoza dijo...

Creo que llevas razón extremeña. Mi cámara réflex (otra nikon) ya la uso para el periódico.Es la que conozco y con la que me siento cómoda para trabajar. Las compactas pequeñitas que nos ofrecen en el trabajo me ponen de los nervios y no me sale nada bien. Así que si evolucionamos técnicamente, que sea con subvención! Ya veremos...
Y para Víctor, no es tan negativa la entrada. Me faltó poner la Post Data. Que sería: "Pero de todo lo que emprendí, aprendí". Y me encanta dedicarme a contar. No siento frustración.

María Ruiz dijo...

Yo de pequeña quería ser astronauta, hasta que pensé que la luna era más bonita vista desde aquí. Luego quise ser veterinaria... y me hablaron de toros, caballos, vacas... (qué desencanto). Después, quise ser corresponsañ de guerra pero me convertí en esto. No es lo mismo, pero tengo mis batallitas, juas juas. bsos