martes, 24 de febrero de 2009

Mirar a los propios abismos es algo que poca gente practica para no ser consciente de lo que realmente es. Mirar hacia otro lado convierte la vida en algo más llevadero. 
Pero falaz. 

2 comentarios:

Bomarzo dijo...

Pues Rocío, yo ando en lpena mirada interior y me da un vértigo que tira pa'tras

Amanda dijo...

Yo he estado ahí! en el Pleikestolen, en Noruega. Realmente te das cuenta de lo pequeñitos que somos, pero también lo absolutamente maravilloso que es lo que nos rodea. Estaba nublado, como en la foto, pero cuando llegamos al Púlpito, se despejó y las nubes dejaron ver la grandeza del Lysefjord, (creo que se llamaba así el fiordo). Yo sólo me asomé un poquito, me da miedo asomarme al abismo, pero los que, tumbados, no dejaban de mirar eran, en ese momento absolutamente felices.