sábado, 8 de noviembre de 2008

El periodismo de cafetería




Yo suelo presentarme como una periodista especializada en sucesos y tribunales.


Pero lo que realmente me gusta es ejercer el periodismo de cafetería. Y no porque sean la mejor fuente de información en áreas como la mía (los sucedidos, como yo les llamo). No.


A mí no me gusta desayunar en casa, en zapatillas y sola, leyendo el periódico. A mí lo que me enchufa para el resto del día es bajar al bar para desayunar mientras miro cómo lo leen otros.


Si se trata del diario que yo trabajo, lo prefiero. Y no por defecto de vanidad, sino porque al controlar de antemano lo que se ha cocinado el día anterior en la redacción puedo ver sin demasiado descaro la reacción de la gente frente a las noticias. Si se paran, si se leen todo el texto, si escudriñan las fotos, sin pasan la página con desdén, si ni siquiera la ven... Es más, cuando se da el caso de que comentan en voz alta con el camarero o el resto de presentes el tema, mi placer está servido junto a mi tostá de tomate y el café con leche. Para mí, es todo un ejercicio de periodismo.


En esas estaba la otra mañana, cuando un jovenzuelo vino a sacarme de mi sopor de las 9.30 horas de la madrugada.


Se sentó alterado en la barra (la mejor parte de un bar, dicho sea de paso).
-¿Has terminado con el periódico?, preguntaba al último cliente que dejaba caer la enésima gota de aceite sobre el papel tintado. Acto seguido, explicó a los fieles del bar el motivo de su excitación.

Dixit:
"Ayer me encontré una carabana del copón bendito en la carretera pa Motril. Qué pasada. Yo pensaba que había un accidente o algo así. Cuando llegué a casa me enchufé directamente al IDEAL.ES para ver qué había pasado. Pensé que esta gente seguro que había 'colgado' algo..."


Mi lagrimilla estaba asomando al ver que existía gente más allá de Asegra Beach que confiaba en que nosostros nos esforzaríamos por actualizar la última hora de la actualidad, cuando de repente el chavalote logró hacerse con el periódico y se puso a buscar la crónica de lo sucedido. Dijo entonces: "Vi que era por la cantidad de gente que fue al concierto de Extremoduro..." , añadió mientras se zambullía en la crónica completa en el periódico, que se bebió al mismo ritmo que el café. Mi lagrimilla de emoción entonces se convirtió en goterón de agradecimiento.


Ya sabía lo que había pasado puntualmente. Pero quería leer un texto completo con detalles de lo ocurrido, y de paso la experiencia personal del redactor que lo vivió.


Cuando salí me acordé inevitablemente de esa frase tan repetida con tanta autoridad por los que entienden: "Los usuarios de nuestro medio en internet no leen luego nuestro periódico".


Primero pensé que 'vivan las excepciones' como aquel chaval. Luego le di vueltas a la posibilidad de que las estadísticas hechas a base de encuentas pueden equivocarse.

Será así o no. Los estudios sesudos sobre el asunto pueden encontrarlo en miles de web, blogs, etc. especializados. Yo me quedo con otra idea: Menos mal que siempre hay alguien que manda a tomar por culo las estadísticas con un gesto real para arreglarte el día.



P.D.: Eso sí, en Graná la gente hace cola para leer el periódico en el bar. Pero comprarlo ya es otra cosa...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Personalmente sigo pensando que la inmediatez la da la radio e internet pero, las personas que quieren profundizar, nunca dejarán de consultar el periódico. ¿qué dirá El país?¿ Cómo tratará la informaciónel ABC? ¿Qué hay del Mundo? Y me sigo sorprendiendo al ver como todavía quedan personas que reciben la prensa internacional en su domicilio como "Le Monde".

Un saludo

Palestina

Rocío Mendoza dijo...

"Nunca" es una palabra que yo prefiero no utilizar. Pero estoy contigo en la reflexión.
Saludos niña.

Feroz dijo...

Ayer mismo hablaba con mi jefa de algo que viene a qué. Los grandes tratos se hacen en los bares.
O en las duchas del gimnasio.
Estuve un buen rato hablando en el vestuario del trabajo con un socio del gimnasio, concejal de cultura del ayuntamiento. Concretábamos en lo posible horarios para poder dar clases en la casa de la cultura. Fué curioso hablar de "negocios" con un concejal desnudo.
El pulso de la sociedad lo marcais en la prensa, pero se "masca" en el bar. Sean atascos "extremoduros", futbol, o politica. ¿no crees?

Verónica dijo...

Me emociono contigo Ro por lo que me toca. Y estoy contigo en que afortunadamente siempre hay excepciones. Nada más hay que ver cómo acaba un periódico a lo largo de una jornada en un bar. Comprarlo, eso es ya otro cantar, como bien dices.

No obstante, la gratuitidad en Internet es relativa. Pagamos todos los meses mínimo 40 euros -te gastas casi lo mismo que si comprases la prensa todos los días-, pero la oferta de ocio, información y entretenimiento que nos oferta es mucho mayor que las 40 páginas de un diario.

Aún así no hay nada comparable a un desayuno con papel, mancha de aceite incluida.

;-)