domingo, 14 de septiembre de 2008

Cerrado por reformas

Las campanas de la Parroquia de San Ildefonso me despiertan cada mañana de domingo. Y cada domingo, para mí, sólo anuncian la hora de la santa misa. Hoy sonaron. Pero esta vez, diferente. Hoy pusieron banda sonora al aleluya que entoné al abrir los ojos: ¡Llegó el día! Comienzan mis vacaciones.

No voy a pisar el polígono Asegra durante casi un mes. Así que, teniendo en cuenta que el periódico y mi trabajo en él llenan el 90% de mi tiempo, empecé a pensar con qué voy a saciar los días venideros.

Al repasar la lista se me dibujó la sonrisa que no me pienso quitar de la cara en bastante tiempo. Llenaré los días de la cara de Darío al salir del colegio (qué expectación!), de las ocurrencias sorprendentes de Julia, de charlas con mi familia, de días perezosos haciendo a quién le importa qué, de Madrid, del paisaje volcánico de una isla donde pretendo perderme, de la compañía que añoro todos los días, de la pequeña reforma de mi casa, de mis libros, de mi música, de mis fotos...

Pero NO de este nuestro blog.


Vista Cansada está en decadencia, como la autora. Serán los 32 que me vienen encima. Eché la vista atrás y me sorprendí de la multitud de palabras que he vomitado en algo más de un año en este cajón desastre, que no de sastre.

Mirando atrás veo que a veces conté más de lo que debí. Pero, aunque no lo parezca, callé las cosas más importantes de mi vida. Olvidé etiquetar las entradas, algo que no hace más que reflejar el carácter de la autora. Intenté comenzar proyectos nuevos, algunos sin éxito alguno. Di lugar a malentendidos y jugué al despiste. Escribí por el puro placer de hacerlo y dije en canciones lo que no sabía cómo expresar. Ni siquiera le celebré un merecido cumpleaños al blog: se me olvidó la fecha, algo muy propio de Mendoza. Pero sea como fuere, le dediqué muchas madrugadas. Más de una triste, más de una apasionada, más de una etílica y todas solitarias.

Para evitar que mi pierna izquierda pierda su movilidad definitivamente, abandono la silla del ordenador durante este mes para caminar y vivir. Si no vivo, no miro. Si no miro, no cuento. Si no cuento, este blog muere.

En el último mes ha estado en coma (el blog) y he tenido la tentación de desenchufarlo de la máquina para dejarlo morir. A veces, sólo a veces, no le encontré el sentido. Y cuando no se encuentra el sentido a una relación, ésta empieza morir lentamente. Pero, aunque tenga instito asesino a veces, no soy una criminal. Así que cierro por reformas. Y me refiero a mí. Voy a optimizar el disco duro (está tan saturado de ideas y acontecimientos que necesita un 'reset') y abriré de nuevo los ojos con la esperanza de mejorar lo presente.

Cuando vuelva... ya veremos. Nunca mejor dicho.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El Jueves da en el clavo (otra vez)



Mi cómplice me hizo llegar esta imagen. Esta lectura sí que sí pone en su sitio el tratamiento que debe tener el tema. Qué sano es reírse. Lo que no sé es si a Leti le habrá hecho mucha gracia. Entre esto y lo otro, seguro que hasta ha borrado el jueves del calendario.