viernes, 6 de junio de 2008

Sólo pienso en ti



Al terminar el día, poco fructífero, desilusionante y casi vacío, me di cuenta de una cosa cuando, quieta, miraba al techo del dormitorio. Volví a hacer aquel sabio ejercicio de observarme desde fuera para buscar el motivo de mi estado de ánimo. Y lo descubrí: haga lo que haga, emprendo la tarea como una autómata porque en realidad tengo la mente en otra parte. Sólo pienso en ti.

De pronto, te recordé en toda tu dimensión. Rebosante de vida, de días interminables, de besos con sabor a mar, de aventura y sosiego, de risas y despreocupación… Tú siempre me haces sentir más persona de lo que aparento ser en mis días grises. Cuando estoy a tu lado, me doy cuenta de que soy algo más que trabajar. Tú me devuelves a la vida que cualquier mujer quisiera tener. No sé qué extraño poder tienes, pero siempre logras sumergirme en un mundo casi perfecto, en un País de Nunca Jamás que no quisiera abandonar nunca para hacerme olvidar los fantasmas que me acechan allí afuera. Nada importa contigo. Sólo recordarte me devuelve la felicidad.

Hace no mucho tiempo que estás en todos mis minutos. Te pienso en cada uno de mis gestos. Eres mi primer pensamiento cuando suena el despertador por la mañana y me despido contigo del día cuando de madrugada me entrego al témpur en soledad. Vienes a mi recuerdo cuando el sol vence definitivamente a las nubes y me tizna las pecas. Cuando me río… Y hasta cuando lloro sin parar. Cada vez que me expongo al indeseable bronceado de la pantalla del ordenador tu imagen me anima y cuando, por enésima vez, marco un número de teléfono buscando alguna historia que poder contar me haces seguir adelante. Cuando conduzco ya no veo la ciudad, sólo veo todas esas otras carreteras que hemos surcado juntos…

Cuando te conocí acababa de abandonar el calor del hogar familiar. Para mí fuiste el descubrimiento más glorioso que podría haber tenido en mi vida. Con la libertad tan deseada, y ya por bandera, me entregué a tus brazos y juré que haría todo lo posible el resto de mis días por poder sentirte con intensidad cada vez que la vida me lo permitiera. Recuerdo aquellos primeros encuentros, de sensaciones tan extrañas y a la vez tan necesitadas. Nunca había conocido algo igual…

Han pasado ocho años desde nuestro primer encuentro. Y sigo enamorada. Cada año, cuando llega junio no paro de pensar en ti. Sé que siempre te vas. Y eso siempre me duele. Pero me reconforta tener la certeza de que vas a volver. Así son los amores adictivos y yo te necesito como a una droga. Añoranza no es una palabra precisa para lo que siento. Necesidad es más adecuada. Marco en el calendario los días que me quedan para volver a entregarme y ser tuya. Espérame… Voy… Llego…

Siempre serás uno de mis grandes (y muchos) amores. Te quiero, te necesito y te deseo. Así de claro te lo digo, vacaciones. Ya sólo pienso en ti. ¡Oh! Mis adoradas vacaciones…

6 comentarios:

Flanagan vacilado y vacilón dijo...

Ay! afortundados aquellos que tienen vacaciones!

francisco dijo...

Que las disfrutes intensamente y sin descanso.

ANA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
María Ruiz dijo...

Que las organices bien, las aproveches y las disfrutes muy mucho. En fin, en algún momento de todos esos días tropezaremos. Espero. Bsos

Manolo dijo...

Qué bien escribes japuta. Entro en tu blog cada dos meses y siempre me topo con algo que vale mucho la pena.
Para un adorador del papel y la letra impresa que se toca, esto del blog se me antoja como una cárcel ingrata e injusta con todo tu talento, como esos rollos judiciales a los que te ves abocada para ganarte la vida. Tienes mucho talento rociíto. La fórmula de tu post es vieja, pero lo has bordado.
Suerte con la burbuja. No me contestes al post, sólo guíñame un ojo cuando me veas al salir de la burbuja. Estoy junto a la puerta, je,je

Bolo Feroz dijo...

Delicioso. Debería estar escrita toda la entrada en mayúsculas.