lunes, 30 de junio de 2008

Para no olvidar...



Las portadas de los diarios nacionales con el título europeo de la selección española, para todos los gustos.


Los internacionales, también se hicieron eco.


Y nosotros, que nos pareció poca una portada, envolvimos el periódico por delante y por detrás con una portada doble. Sólo Público e IDEAL apostó por este formato sólo apto para grandes acontecimientos. Y este lo era, y de sobra.


Gloria, campeones, los mejores, conquistadores, grandes, amos... Fueron las palabras elegidas por casi todos. Invencibles, no.

Félix L. Rivadulla dijo: "Necesito una palabra" cuando empezaba a componer la portada. Entonces, Carlos Morán apuntó: "Algo así como... ¿'Invencibles'?" Y así quedó.




Los mejores.

2 comentarios:

fmop dijo...

Buen trabajo compañeros.

El Gato dijo...

Enhorabuena por la palabra. Como somos los periodistas. Nosotros también llevamos dos días dándole vueltas a las fotos de portada y los titulares. La portada de El Mundo ha sido bastante diferente a la del resto, con una foto del gol en potencia (todavía sin haber entrado en la puerta) y luego el titular ese de "La gloria española". A diferencia de vosotros, en nuestro caso estábamos a 400 km de distancia de donde se pergeñó. Lo más curioso del caso es que se trata de una portada diferente y en estos casos eso siempre entraña riesgos. Aun así, entre todos hemos decidido que nos mola bastante. Lo cual me hace pensar acerca del porqué del comportamiento de los periodistas. Después de lo mal pagados que estamos, de los horarios decimonónicos, de que muchos no estén ni siquiera en plantilla, de que elijan a gente de fuera para los puestos importantes pese a éstos nunca superen a la cantera en vez de promocionar a personas de la casa; después de que los medios de comunicación estén en manos de personas que sólo saben hacer números pero no tienen ni idea de hacer un periódico, de gente que piense más en las promociones que en la información... Después de todo eso, en la mayor parte de los casos los periodistas sentimos los colores de nuestros medios como si nos fuera la vida en ello. Y estamos dispuestos a defender que nuestra portada es la mejor. Y no es que sea mejor, es que es la nuestra porque si en vez de aquella foto o aquel titular hubiesen elegido otro, también lo defenderíamos a muerte. Supongo que tiene que ser así.