martes, 17 de junio de 2008

Deseos y realidades

Lo pedí antes de soplar las velas en las tartas de tantos cumpleaños.
Lo rogué con los ojos cerrados y en soledad muchas noches antes de dormir a un Dios en el que no creo.
Lo deseé mirando a cada estrella fugaz que me se dejó ver de madrugada.
Lo supliqué ante velas que iluminaban conjuros imposibles.
Lo repetí como una letanía en mi interior ante el fuego azul de una queimada.
Lo pedí por favor. Con gritos y con llanto. Llena de esperanza y al borde de la desilusión.
Probé todas las fórmulas durante más de lustro.
Y cuando empezaba a pensar que mis intentos eran en vano, que la magia no existe y que la suerte es un invento de los hombres para justificar circunstancias inexplicables, para bien o para mal, llegó el día esperado y a la vez, inesperado.
Lo tantas veces deseado, aquello que parecía tan difícil, casi imposible, es ahora casi una realidad.
Estoy feliz de haber tenido la paciencia suficiente. Algo que lo que siempre he carecido. Pero me doy cuenta de otra cosa. No ha terminado mi trabajo: ahora tengo que volver a empezar desde cero para llamar a la suerte. Pero esta vez, para mí.

P.D.: No se afanen en entender el post. En abstracto, puede tener algún sentido. Pero sólo hay una persona que podrá entenderlo en su verdadero sentido. Alguien que merece toda la suerte del mundo.

5 comentarios:

Flanagan lo pilla dijo...

Que tú te lo mereces tó, estrella, conjuro, embrujo... y hasta una mijilla de suerte!

María Ruiz dijo...

Pues mucha suerte para esa persona en lo que sea que se trae entre manos. Y toda la del mundo para ti. hablaré con las meigas para que te atiendan que tengo cierta mano con ellas, juas juas. Bsos

El Gato dijo...

Ya verás como la suerte es cosa de dos, como los astros se conjuran sobre siete estrellas blancas tan relucientes como ese deseo satisfecho a medias, para que pueda ser completo.

Anónimo dijo...

Lástima que no escribas libros, te los compraría todos. Te expresas con tal naturalidad, fluidez... No pares de escribir, por favor. Sigo enamorado de la frase bien hecha y tú lo bordas. Me gustaría conocerte. Tengo cómo. Y no te asustes, no es obsesivo. Pero sí me gustaría agradecerte tu pequeña contribución, que espero sea mucho mayor en el futuro, al mundo del placer de la lectura. Y lo digo así, en secretillo, porque me da vergüenza o porque estos comentarios no se entienden, parecen excesivamente melosos. Desde hace tiempo, te sigo y escribes como los ángeles. Te animo a que te metes en novelas, en libros. Saludos de un seguidor tuyo.

Rocío Mendoza dijo...

Cómo me gustaría tener talento para escribir novelas. Pero como suelo empeñarme en perseguir sueños hasta alcanzarlos, lo intentaré. Gracias el ánimo anónimo.