jueves, 13 de marzo de 2008

Ella es contradictoria

Dicen que es sana. Si no se comparte el motivo es síntoma de pensamientos inconfesables. En reunión, es diversión. Y en soledad, tragicomedia. Enseña tanto como oculta. De hecho, sirve tanto para mostrarse feliz como para esconder la tristeza más profunda. Tanto es así, que si se practica en exceso hace saltar las lágrimas. Cuando se intercambia con una mirada, es complicidad. En el sexo es vida. Con un beso, amor.

Hay gente que sólo la utiliza como recurso para despreciar al prójimo. Y quienes tras ella ocultan su timidez. Cuando es la única carta de presentación ante los demás denota falsedad. También es una mera reacción física a ciertas caricias. Es estridencia y encanto. Es plenitud y vacío. Locura y exceso de sentido común. Felicidad y estupidez. Es contradictoria, al fin y al cabo.

Yo conozco todas sus caras. Las practico siempre que puedo sin temor a arrugarme.

Pero al final de cada día, inevitablemente, viene a mí la pregunta que la disipa: ¿De qué te ríes Mendoza?

3 comentarios:

Antonio dijo...

Pues porque eres una Mendoza, ¿qué mas quieres carajo? ;)

Rocío Mendoza dijo...

Hermano, ser parte del clan Mendoza (que cada vez crece más ;)) es motivo suficiente. Sí que lo es.

María Ruiz dijo...

Ayer tuvimos razones suficientes para reirnos. Por el sol. Por la camarera del Albaycín cantando por Bustamante, por las llamadas oportunas e inoportunas. Por las papas bravas. Por el guitarrista buenorro del Paseo de los tristes. Por las confesiones. Por los regalos con pinta de piruleta. Por lo pobres que dice el cajero que somos.... ale, a ser feliz