lunes, 31 de marzo de 2008

La culpa fue del cha cha chá

Intento no escribir sobre temas de actualidad, opinar de ellos más bien, en este mi blog. La frase de mi compañero Santos (“¿A quién coño le importa lo que opinen una panda de chalados enganchados a internet?”, dixit) me horroriza, pero en el fondo está en unas de las máximas de este espacio, que, más que opinativo, intenta ser reflexivo de mi ‘actualidad’, que nada tiene que ver con la prensa. Bastante papelón tengo ya con Ideal.

Pero el tema Mari Luz me está retorciendo los higadillos. El pederasta que (por ahora presuntamente) la mató estaba suelto teniendo que cumplir una condena hacía dos años. Media España habla de eso en estos días. De haber funcionado el sistema, la niña onubense estaría viva. La Policía (y pude comprobarlo con pruebas publicables) decía que no le habían dado la orden nacional para detenerlo si lo encontraban. Es más, lo detuvieron dos veces por otros motivos y dos veces volvió a la calle.

Los jueces dijeron primero que ellos sí habían hecho lo correcto. Horas más tarde, cuando el fallo era flagrante, sólo llegaban a que "creían" que lo habían hecho bien. El CGPJ dice que va a investigar. Zapatero promete que depurará responsabilidades. La Fiscalía emite un comunicado diciendo que ellos tampoco tuvieron la culpa.

El juez, al día siguiente del escándalo, dijo que la culpa fue de una funcionaria que tenía que tramitar el papel y estuvo de baja cinco meses. Que él estaba “convencido” de que Santiago del Valle estaba en prisión. Y los funcionarios, levantan las armas como respuesta.

¿Se podrá ver mayor desfachatez que ésta? ¿Depende de una funcionaria en un macro sistema judicial se tome una baja el hecho de que un pederasta reincidente esté cumpliendo su condena en prisión para que no vuelva a violar y matar a otra niña como finalmente ha sucedido?

Como me renoció un día un gran cargo del engranaje de togas y salas de vistas, la Justicia es un circo.

Y al devenir de los acontecimientos me remito. Lo último en historias para no dormir: Hoy los diarios informan de la detención de varios pederastas que estaban en busca y captura. ¿Es para terminar de aniquilar nuestra tranquilidad? ¡Venga machotes! Ahora que ya han matado a una niña (y abusado de otras varias, que sepamos) vamos a repasar cómo está el listado de pederastas en libertad. ¡Y lo peor es que salen más!

El problema de este país (hablo del que conozco) es que nadie tiene la vergüenza torera de entonar el ‘mea culpa’ por muy grave que sea el caso. Y este lo es. Así nos va...


Al final, tendrá que salir en los medios de comunicación Jaime Urrutia para explicarnos a todos que ‘la culpa fue del cha cha chá’.

domingo, 30 de marzo de 2008

Jodidamente relativo




Cómo pasa el tiempo…
Hace tanto tiempo…
Dame un poco de tiempo…
No tengo tiempo…
Necesito tiempo…
Se me acaba el tiempo…
Dedícame tiempo…

Tiempo al tiempo...
¿Estoy perdiendo mi tiempo?

Demasiadas expresiones mil veces usadas para algo que es relativo.
Tanto como todo lo que de algún modo existe.

Vals triste



Hay películas que sin su música no serían lo que son. 'In the mood for love' es una de ellas. Muy recomendable.

Adivinanza

Dicen que la cara es el espejo del alma. ¿Qué creen que es este hombre? ¿A qué se dedica? ¿Qué dice? En otra imagen suya que tengo, es evidente. En esta, no tanto. ¿Juegan?

jueves, 13 de marzo de 2008

Publicidad cruel


Una tienda de trajes típicos andaluces disfraza a dos chicas y las manda a paseo por las calles para anunciar sus ofertas. Son la estridente estampa de estos días por las calles del centro de Granada. La publicidad es cruel.

Yo, también, pero menos. Al menos no las puse de cara en la foto.

Ella es contradictoria

Dicen que es sana. Si no se comparte el motivo es síntoma de pensamientos inconfesables. En reunión, es diversión. Y en soledad, tragicomedia. Enseña tanto como oculta. De hecho, sirve tanto para mostrarse feliz como para esconder la tristeza más profunda. Tanto es así, que si se practica en exceso hace saltar las lágrimas. Cuando se intercambia con una mirada, es complicidad. En el sexo es vida. Con un beso, amor.

Hay gente que sólo la utiliza como recurso para despreciar al prójimo. Y quienes tras ella ocultan su timidez. Cuando es la única carta de presentación ante los demás denota falsedad. También es una mera reacción física a ciertas caricias. Es estridencia y encanto. Es plenitud y vacío. Locura y exceso de sentido común. Felicidad y estupidez. Es contradictoria, al fin y al cabo.

Yo conozco todas sus caras. Las practico siempre que puedo sin temor a arrugarme.

Pero al final de cada día, inevitablemente, viene a mí la pregunta que la disipa: ¿De qué te ríes Mendoza?

miércoles, 5 de marzo de 2008

El periodismo televisivo y las condenas

Una pieza de telediario a mediodía sobre un crimen más.
Una voz en off aporta los datos clave del suceso, mientras en la pantalla se suceden imágenes del lugar donde tuvo lugar.
Frase 1.- El homicida mató a su madre en casa.
Frase 2.- Sufre una enfermedad mental.
Frase 3.- Hace diez años ya mató a su padre.
Frase 4.- En la actualidad, un juez le había prohibido acercarse a su familia por haber protagonizado episodios anteriores de violencia.
Cambia la imagen y aparece en pantalla una vecina de la víctima y del homicida que realiza unas declaraciones.
Frase de la vecina: “Nadie podía esperar que esto ocurriese”.

¿? ¿? ¿?

Conclusión: Este tipo de periodismo televisivo me repatea los huevos (ovarios, en este caso).

Ayer por la tarde, cuando acudí a informarme de un crimen, recordé en vivo y en directo la condena que tienen los compañeros de televisión con la imagen. Da igual lo que diga el personaje de turno, si es verdad o mentira, si es coherente o sencillamente ridículo. Si alguien está dispuesto a hablar a cámara, cosa harto complicada cuando hay sangre de por medio, sale. Diga lo que diga, salvo escándalos palpables. Y a las pruebas me remito.

La foto es de EFE.