miércoles, 2 de enero de 2008

2008, como siempre


Siempre, como siempre

Con los pies en el suelo

Y el grito en el cielo

Con el corazón encogido

Y la razón desencajada


Con la frente alta

Y los instintos más bajos

Con las manos calientes

Y el culo helado

Con la espalda ancha

Y la boca pequeña

Con la nariz exigente

Y el paladar bajuno

Con la mirada huidiza

Y el ojo avizor

Con manejo en los mapas

Y siempre perdida

Con pena

Y sin gloria

Sin nada…
Y con todo, vivo.

P.D.: Mis disculpas por la ñoñería. No volverá a ocurrir. Pronto regresaré con mi vista cansada pero hiperactiva para relatar la (mi) realidad más cáustica. Demasiado tiempo en silencio para soltar ahora una parida. ¿No? Sí. Pero así es.

5 comentarios:

Fuerzas Especiales dijo...

El gobierno Militar informa:

Hemos encontrado al único superviviente del desastre que asolara la ciudad.. por ahora no sabemos donde se encuentra exactamente, pero lo que si sabemos es que esta vivo y retransmite mensajes, creemos que esta mal herido, y urge encontrarle pronto... ayudanos a encontrarle... pues puede desvelarnos la incognita de lo que pasará... www.ultimovivo.com

Teresa Sanabria dijo...

¡¡FeLiZ aÑo RoCiO!!

BeSOooS

yo misma dijo...

ya era hora de que escribieras algo tuyo, con personalidad, y nos mostraras cómo has empezado el año. bsos y un placer, como siempre.

Veroxs dijo...

Me gustan tus ñoñerías. Besos

fmop dijo...

Parafraseando a Pessoa diré que todos los poemas sinceros son ridículos. No serían poemas sinceros si no fuesen ridículos. También escribí en mi tiempo poemas sinceros, como las demás, ridículos. Los poemas sinceros, si nos muestran los sentimientos, tienen que ser ridículos. Pero, al fin y al cabo, sólo las criaturas que nunca escribieron poemas sinceros sí que son ridículas. Ojalá volviera al tiempo en que escribía sin darme cuenta poemas sinceros ridículos. La verdad es que hoy son mis recuerdos de esos poemas sinceros los que son ridículos.