martes, 30 de diciembre de 2008

Tan joven y tan viejo

“¡¡¡Yo soy pequeña aún!!!”, grito a campanilla batiente cada vez que alguien, llamémosle Ruiz, insiste con sorna en recordarme: Mendoza, tú ya no eres joven”. Siempre lo hace con su sarcasmo fino cuando en nuestras conversaciones se cuela algún tema indeseable del tipo… ¿hijos? ¿descuentos y beneficios sociales? ¿formas de ocio? ¿ropa? ¿inquietudes? ¿salud? ¿matrimonio? ¿patrimonio?



En público, siempre reniego. “Yo sí soy joven“, insisto. En privado, como en este espacio, hoy quiero confesar, como diría La Pantoja, que empiezo a notar los signos del envejecimiento.


Pero no como las petardas adictas al retinol de los anuncios. No. Ni el rollito, ni la patita (de gallo) y mucho menos las canas me preocupan los suficiente. Tampoco lo noto, que también, en que cada vez tengo menos memoria, ése gran don de los tontos que le llaman... No se trata, ni siquiera, del dolor de rodillas cuando la emprendo escaleras arriba. Ni de que cada vez tardo más en recuperarme de una resaca. No.


Los signos de mi edad me asaltaron en mitad de una noche absorta haciendo repaso de un día cualquiera.


A saber:


Soy capaz de cantar de carrerilla más canciones de M80 que de Los Cuarenta Principales. Y mira que me sé canciones! Aún tengo discos de vinilo, disfruto mirando las carátulas de los cedés y no voy con un ipod en el autobús porque prefiero reírme con el conductor y las abuelas de mi barrio.


Cuando la gente habla de las tramas de las series de moda, me doy cuenta de que ahora la tele me aburre y que a mí lo me enganchó fue René y la Resistance de Aló Aló o Canción Triste de Hill Street o Historias para no dormir. No sé de qué va Física y Química, a la doctora Grey no le pillo el punto, House es para mí un feo que no me atrae nada y ‘Amar en tiempos revueltos’ no me insinúa más que una copia burda del ‘Amar en tiempos de cólera’ de Márquez.


Mi generación no creció con el ‘reality’. No sé quienes son los que lloran en Fama y el día que en la tele de un bar vi a una mujer enana llorando dentro de una habitación, disfrazada con un traje de fiesta, pensé que se trataba de alguna peli siniestra. Pero no, era Gran Hermano.


Nosotros, que crecimos en Fraggel Rock, lo flipábamos con la Bola de Cristal. Esos sábados por la mañana, recién bañaditos, delante de la tele viendo a Kiko Veneno cantar disfrazado de Frankenstein… Hoy, creo que está de moda un niño japonés con cara de ‘espaventao’ (y voz doblada de algo peor) que se llama Nobita?


En cuanto a educación, la ESO me suena a chiste malo. Y COU no es para mí una mala pronunciación de vaca en inglés, como piensan muchos retoños ahora.


La Wii, esa consola minimalista hasta en el nombre, no me llama. Y aunque creo que esto no es del todo un signo de mi generación, creo que sí tiene que ver con que yo crecí dándole a los patines de cuatro ruedas (blancos, por supuesto) y al juego del denominado ‘elástico’.


En cuanto a las fotos, haciendo recuento, tengo más en negativo que en jpeg. Todavía!


Me gustan los bares chicos a los que puedes ir vestido como te dé la gana para tomar las copas que te dé la idem. Y aunque mi compi MV no se lo crea: ¡Nunca tuve un duro y nunca hice botellón! Lo que no quiere decir que no bebiera (de más) con 18 años. Por otro lado, está esa extraña obsesión por aparentar ser una modelo salida de una pasarela para perderte en un ingente local tipo la Mae West, que es lo que se lleva ahora… Me agoto de solo de pensarlo. Y hasta soy capaz de sentenciar una noche diciendo: “Este sábado me quedo en casa que tengo ganas de sofá, libro y mantita”.


Esos son los signos de mi edad. Al menos, los confesables en este espacio privado. Y creo que, en parte, la Ruiz lleva algo de razón.


Pero me gusta.


De Peter Pan ya hablamos otro día...




P.D.: Eso sí a aquella época le fallaba algo fundamental: ¡¡¡No había intenné!!!


P.D.2: Ya tocaba 'megapost' (je)

lunes, 29 de diciembre de 2008

Après la pluie

Anoche llovió. Al amanecer, cuando desperté, sonaba el piano helado de Satie en mi habitación. Esta pieza, concretamente. La conocí en el álbum Après la pluie, después de la lluvia.

La melodía invita a mirar por la ventana el barrio a punto de desperezarse, a abrazar el edredón y entregarse a la almohada, con una media sonrisa y un tarareo tranquilo para volver a soñar, que no dormir. Eso hice.



domingo, 28 de diciembre de 2008

Listas tontas

Antes del comienzo de un nuevo año, existe la extraña tendencia de realizar listas de buenos propósitos a llevar a cabo para, de algún modo, mejorar como persona y dar lustre a la vida propia. 

Yo llevo años infinitos haciendo listas tontas de intenciones idem que nunca pasaron de ser más que eso. 

Este año, para no volver a sentirme tonta al final del año, al ver que no cumplí con mi lista, cambio de tercio. 

Hablaré menos sobre lo que voy a hacer y actuaré más.  


A ver si, al menos en esto, 2009 también es dos mil nuevo. 

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Srta. Sapphire



P.D.: Esto ya no parece un blog. Cualquier día me denuncia la Sgae.

martes, 23 de diciembre de 2008

domingo, 21 de diciembre de 2008

Querido Papá Noel

Querido Papá Noel

Nunca creí en usted. No me gusta que tenga elfos trabajando todo el año cual cohorte de esclavos. No me fío de que jamás se haya cambiado el ‘look’. Y su risa permanente –ho ho ho ho- no me inspira más que desconfianza. Qué decir de esa manía de colarse por las chimeneas en las casas por doquier: ¡Qué falta de respeto hacia la intimidad ajena! Y sobre su manera de hacer supuestamente feliz a la gente, con regalos, no me hace más que reafirmarme en mi rechazo hacia su persona por sus principios materialistas.

No sé cómo llevará su relación de clara competencia con los Reyes Magos. Podrían convocar unas elecciones democráticas para que la gente erija definitivamente al ganador. ¡Pero cuidado! Que Baltasar, en estos tiempos, tiene tirón...

La verdad es que a mí me daría igual el resultado. Usted no me cae bien, pero tampoco creo en las monarquías. Y, sinceramente, estos tres apátridas, que cual hippies mochileros se cruzaron medio planeta conocido, persiguiendo a una estrella fugaz para hacer Historia… No sé… Qué quiere que le diga. Sólo se me ocurre preguntarles con qué se colocaron aquél día.

De cualquier modo, le envío esta misiva a las tierras laponas en las que se oculta (otro motivo de sospecha) para proponerle algo. ¿Por qué no se queda en casa este año, aparca su trineo ‘espídico’ y no reparte ni un solo regalo?

Mis fantasmas me han hablado estos días de la posibilidad de regalar otras cosas, que gracias a usted y a gente como usted, muchos han olvidado. Después de mucho pensarlo, he decidido arriesgarme a empañar la condición de mi personaje en este cuento que compartimos para pedirle, por favor, que dimita de su cargo.

Le haría un gran favor a la Humanidad. Piénselo fríamente. Sería una gran revolución. Y positiva. En vez de esperar sus inútiles y costoso regalos, la gente quizá se decidiese a regalarse cosas que llenan el alma y no vacían los bolsillos. Y no solo una vez a la año…

No las voy a escribir aquí, ya le digo, porque perdería mi reputación. Pero usted ya me entiende y sabe a qué me refiero.

Eso sí, espero que esto quede entre nosotros.

Con el deseo de que mi petición sea oída, y esperando fervientemente el día de la Navidad para ver si surtió efecto, le saluda atentamente.

Mr. Scruch.

B/N






lunes, 15 de diciembre de 2008

Vino y no fui




Vino y besos...
y que se pare el reloj,
llena que llena el vaso de mi alegría.
Tu vinillo qué me ha hecho,
por las uvas de tu pecho
de ti me emborracharía.


P.D.: Ayer estuvo Ruibal en el Echavira. Yo no. ¿Me cuenta algo ahí abajo alguien que fuese a verlo?

lunes, 8 de diciembre de 2008

Venenos

El tabaco es un veneno.
La cocacola es un veneno.
Otras drogas son un veneno.
La contaminación es un veneno.
La comida es un veneno.
Las ondas electromagnéticas son veneno.
La vida sendentaria es un veneno.
El trabajo es un veneno.
El insomnio es un veneno.
Y la vida, el peor.

Hoy pensé:¿Cómo sobrevivo?
Y me percaté de algo desagradable, pero cierto, que había olvidado.
Si lo llevas ya dentro, como las serpientes, no mueres.
Matas.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Ritmos nostálgicos

Yann Tiersen me sorprendió hace diez años cuando me topé con su música. Ayer, por azar, volvió a 'descolocarme' cuando cayó en mis manos esto, que nada tiene que ver con su estilo.





Es gratificante darse cuenta de que nunca lo sabes todo de alguien. Tener una previsión certera del cómo será, como actuará o qué hará anula la capacidad de sorpresa. Y sin ella no se puede vivir. Eso sí, saber esperarla es todo un arte. Habrá que cultivarlo.


P.D: Es una canción de los años 30, 'arreglada'.

martes, 2 de diciembre de 2008

Iberia y el abuso de altura


Compras un billete de avión por internet. En Iberia, para más señas.

Es fácil, más barato, rápido y eficaz. Hasta puedes sacar la tarjeta de embargue desde casa.

¿Pero qué pasa si tienes un problema y necesitas preguntar algo sobre el billete adquirido?

Pues piensas que con llamar al teléfono de atención al cliente, un 902, es suficiente.


¡PUES NO!


Al otro lado del único teléfono público para reclamar, el susodicho 902, una voz a la que quisieras estrangular por su falsa amabilidad te indica que para toda consulta relacionada con internet hay que llamar a otro teléfono.
Hasta aquí, normal. Es raro que te atiendan en el primer teléfono al que llames.
Pero la sorpresa torna a indignación cuando la voz semiautomática advierte que es una línea 807. Sí, esas que utilizan los tarots, horóscopos, intentos de fraude y negocios poco fiables. Sí, esas que te cobran más que un café y media tostada el minuto.


Ante la imposiblidad de reclamar por ningún otro medio, el apaleado consumidor, o sea yo, llama a la susodicha línea 807.


Primer inento: "Todos nuestros operadores, están ocupados. Le atendemos en tres minutos". Cuelgo, no voy a estar tres minutos pagando por nada...


Segundo intento, pasado un tiempo prudencial: "Todos nuestro operadores están ocupados. Le atenderemos en dos minutos". Vuelta a colgar el teléfono.


Tercer intento, pasado más tiempo, y esto lo digo yo, todos los malditos operadores siguen ocupados. Seguro que porque tienen contratado a uno y medio.
Casualmente, a la tercera que no cuelgas y esperas, se cobran los dos minutos y aparece el operador. Por supuesto, no te resuelve nada. Eso sí, pagar pagas la línea de tarificación especial por los c. de Iberia.
¡Y nadie hace nada oiga! ¿Para qué están las asociaciones de consumidores? Ah! Sí, se me olvidaba... Es que si no eres socio y pagas la cuota, pasan de tu reclamación.
Ya está bien de engordar el bolsillo a base de robar a los consumidores.
Conclusión: Boicot a Iberia.es

lunes, 1 de diciembre de 2008

Y qué poco hemos cambiado...

Otras caras, la misma estupidez.
Rastro de Madrid. Noviembre de 2008.

Casualidad y significado


Fui a hacer un reportaje a los pueblos con mayor índice de paro de Europa. En la plaza de Pedro Martínez me encontré con esta estampa. Al tiempo... La oficina de empleo terminará colgando algún reclamo similar como las posibilidades de encontrar un trabajo decente siga la evolución actual.
P.D.: Esta foto no se publicó por "descontextualizada", claro...

Crisis y polladas


Del domingo de restaurante, al domingo de pollo asado con papas en casa.
(Lavapiés, noviembre de 2008)

jueves, 27 de noviembre de 2008

Preguntas y respuestas

La respuesta nunca es la respuesta. Lo que realmente importa es el misterio. Si buscas el misterio y no la respuesta, siempre estarás buscando. Nunca he visto a alguien que realmente haya encontrado la respuesta. –piensa que la ha encontrado, y entonces para de pensar. Pero, la tarea es buscar el misterio, evocar el misterio, plantar un jardín donde crezcan extrañas plantas y los misterios florezcan. La necesidad del misterio es más grande que la necesidad de una respuesta.

Ken Kesey


Mi deformación profesional me empuja a preguntar siempre demasiado. Lo sé. Habrá que corregirse.


P.D.: Gracias Raez.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Monstruos y palabras

Llego tarde. Como habitualmente. Pero no quería dejar de participar en la inciativa. La pornografía infantil es el tema.
Yo, que me dedico a contarle a la gente lo que pueden llegar a hacer las personas cuando sacan lo peor de sí mismas... O sea, yo que soy redactor de sucesos y tribunales en un periódico local, he tenido la triste oportunidad de verle la cara a más de uno de esos.

Los he visto en cuerpos y almas de profesores, ilustres funcionarios, adolescentes estúpidos, perfectos maridos e hijos intachablemente estudiosos. La maldad humana no conoce de condición.

Por supuesto, también he oído atrocidades de sus bocas sucias. Pero me quedo con una entre todas para dejar claro, desde esta humilde plataforma, la monstruosidad de esos cerebros malditos. Dijo: "Si no los viera en fotos y vídeos en el ordenador, los violaría en la calle".

Como si para que él lo viese no hubiese tenido que hacerlo otro.

No se me ocurrió otra cosa que contar para provocar la más enérgica repulsa.


domingo, 23 de noviembre de 2008

No es domingo, es sábado

El cacharro este dice que es domingo. Pero no, para mí es sábado aún. Noche, para más señas.

En mi club privado hoy toca Fito.



A veces pienso que es el único que sabe trasncribir en verso lo que a veces pienso...

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Drogas y adictas


Hay quien me ha preguntado alguna vez, con inocente descaro, qué droga consumo para mantener esta actividad. La virtual y la real. La física y la mental. Se preguntan qué es eso que me mantiene despierta por las madrugadas y, a la vez, cumplidora trabajadora por las mañanas. Que me sujeta las piernas a deshora en un lugar que a ‘mi deber’ no le gusta y me acuna cuando necesito soñar, que no dormir.


Y sí, ahora lo confieso: yo me drogo.


Consumo sentimientos en grandes cantidades. Nunca falta en esa cajita cerrada que pocos conocen. No soporto el síndrome de abstinencia que puede llegar a provocar su ausencia. Cuando los recupero, en soledad, en privado, mi corazón bombea con fuerza y juega con las redes neuronales de mi cerebro hasta hacerme ver cosas que no son reales, puras fantasías. Alucinaciones, más bien.

Cuando la realidad me agota y necesito evasión recurro a la matemática mágica de los pentagramas. La música, la gran droga, se cuela por todos los poros de mi piel ávida de sensaciones. Con ella me teletransporto a lugares que nunca vi, me veo en escenarios que nunca protagonicé; escucho la historia que me cuenta alguien que nunca conocí y asiento para hacerla completamente mía. Por su puesto, provoca en mí gestos epilépticos que otros llaman bailar…
Tengo varios camellos fieles (otros no tanto) que me la suministran para que yo la consuma cuando la necesite. En grandes cantidades o en pequeñas dosis… Tiene el mismo efecto. Y aunque dicen que mezclar es malo, si la revuelves con la anterior, el cóctel es explosivo.


También tonteo con las palabras. Esas sí que me ponen. En este terreno, yo solo ‘pico’ de vez en cuando. Otros grandes ‘yonkis’ de este extraño estupefaciente me tientan con su maravilloso universo para que yo caiga en él y me pierda definitivamente… Pero con las palabras que consumo, las que me regalan y las de fabricación casera propia, tengo suficiente.


Pero ninguna de las anteriores me sacia. De vez en cuando, cuando necesito más y más, me 'chuto' sin contemplaciones con una mirada, con un gesto de cariño que alojo en el recuerdo, con la adrenalina de lo desconocido y el flechazo de lo prohibido, con la risa y el llanto, el abrazo y la partida, el reto y la entrega… Y con ese olor… De personas y de casas y de calles y rincones… Con una llamada, con una ilusión, con la esperanza... Hasta con el amor.


Yo me drogo de vida, con todo lo que ello significa... Y espero pasar mucho tiempo absolutamente colocada.


Haré todo lo posible para no sufrir ese maldito síndrome de abstinencia que algún día intentó acabar conmigo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

¿Por qué?

¿Por qué esta foto de Putin de Paton, un fotógrafo de Time, se merece el World Press Foto en la categoría de retratos?

Espero que algún maestro de las 'arretratauras', como diría Ramón L. Pérez, me lo explique allá abajo...

Las paredes hablan (I)


"No soy la mujer de tu vida porque soy la mujer de la mía"


Visto en una pared del Zenete.

Visto y oído (II)

Formas de ubicar el hogar.
Declaración:

-Yo estoy instalado definitivamente en esta ciudad porque aquí está mi biblioteca. No pienso volver a empaquetarla más.

Alberto Manguel

Visto y oído (I)

-¿Por qué merece la pena vivir?

-Porque el plan B tiene muy mala pinta.

Ray Loriga

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Malos tiempos para la lírica

Luis García Montero regresa a este nuestro blog.
Antes hablé de él por el título de su último libro. Ahora, nueve meses después, vuelve a hacerme escribir. Por avatares del destino periodístico, me ha tocado informar de su condena por injuriar a un colega y su exilio voluntario de la Universidad de Granada sine die.

Yo no voy a opinar de si hizo bien o mal jurídicamente. Que podría, pero no me apetece.

Pero ya que él me robó el título del blog, voy a utilizar sus palabras para decir lo que pienso.


"Maestros de verdad
son los que hacen posible que las aulas se llenen
de rosales helados, de ciudades
y hogueras minuciosas,
para que las preguntas
tengan sabor a espina, olor de tren
o de papel quemado.
Maestros de verdad,
no sé si con un libro,
con una discusión o con un beso".


'Universidad'. Vista Cansada. Febrero 2008
Hay profesores que llenan aulas y otros ganan duelos en los banquillos...

Conclusiones de un día

Grandes mentiras de la 'fraseología':

- A quien madruga Dios le ayuda. El mío debió quedarse dormido.

- El trabajo dignifica al hombre. Y lo envilece y lo embrutece y...

- La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Mentira, también se acumula.

- La verdad os hará libres. Yo me quedo con aquello de que ''todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra''.

- Ama a tu prójimo como a ti mismo. Mejor lo dejamos.

- El hombre es bueno por naturaleza. Sí, y la mujer es gilipollas y va y se lo cree...

- ¡Yes, we can! Sólo si te dejan, ingenuo.


Eso sí, hay una que nunca falla: "Mañana será otro día".

martes, 11 de noviembre de 2008

Sosa cáustica

En mi centro trabajo hay una coletilla extraña que se repite con cierta frecuencia en boca de varios. "¿Eres feliz?", te asaltan sin avisar para obligarte a mentir.

Hoy entraron a la sala donde trabajamos. Con una sonrisa y sin mala intención manifiesta se dirigió uno de los compañeros a los que trabajamos en una salita apartada: "Hola chicos, ¿sois felices?".

Respuesta Mendoza: "Sí, pero a mí me faltan las perdices..."

Siempre pensé que este blog debería haberse llamado 'Sosa cáustica'.

Quizá esté a tiempo de cambiarle el nombre.
Porque lo que es el tono no hay quien me lo cambie.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Coplillas flamencas (I)

Anoche soñé contigo
fue como un cuento de hadas
yo era el príncipe del cuento
y tú la reina encantada

Yo te besaba tu boca
y tú mi pelo acariciabas
y las estrellas del cielo
de felicidad lloraban
Cuando yo me desperté
Y vi que tú me faltabas
Quise quedarme dormío
pero el sol no me debajaba

Por la madrugá
por la madrugá
tu pecho de seda
es pa' mí la mar

Y tú me besas la boca
y tú me muerdes los labios
y me ruegas y me lloras
y tu vida es un agravio
y qué culpa tengo yo
si no yo puedo remediarlo
que te quiera, es imposible,
porque yo
en mi corazón
no mando

mi novia se llama estrella
y tiene un firmamento
solito pa' ella...

sábado, 8 de noviembre de 2008

Que maten al publicista (II)

Mi acritud con respecto a algunos anuncios que dije en otra entrada que iría exponiendo aquí no cesa.

Este caso va de radio.

Se trata de una cuña en la que habla un tío que dice estar muy estresado con su vida y está cansado para todo. Hasta para follar. (¿esto es un taco?)

Y ha encontrado el remedio perfecto en un frasco que se llama Energisil.

Tiene una voz que me hace imaginarlo insulso, enclenque y con horchata en las venas. Uno de esos que creen que 'sexapeal' es el título de una porno y que la pasión es aquello tan malo que le pasó a Cristo.

El caso es que para repugnarme el oído va y grita con tonito pegajoso en la cuña de radio:

-"Oye, churri. Perpárate esta noche que me he tomao un Energisil".

Tal cual. Lo juro.

Para colmo, una voz de travestorro que parece ser que corresponde a la churri aprueba:

-"Ese es mi Paaaaacoooo".

Quizá no he sabido describirlo bien, en toda su dimensión. Pero si lo oyen... Pa-te-ti-co, que diría Tamara la mala.

Yo no sé si la gente comprará más el Energisil gracias a este anuncio. A mí me dan ganas de ir a la farmacia. Sí. Pero para comprarme un antidepresivo.

El periodismo de cafetería




Yo suelo presentarme como una periodista especializada en sucesos y tribunales.


Pero lo que realmente me gusta es ejercer el periodismo de cafetería. Y no porque sean la mejor fuente de información en áreas como la mía (los sucedidos, como yo les llamo). No.


A mí no me gusta desayunar en casa, en zapatillas y sola, leyendo el periódico. A mí lo que me enchufa para el resto del día es bajar al bar para desayunar mientras miro cómo lo leen otros.


Si se trata del diario que yo trabajo, lo prefiero. Y no por defecto de vanidad, sino porque al controlar de antemano lo que se ha cocinado el día anterior en la redacción puedo ver sin demasiado descaro la reacción de la gente frente a las noticias. Si se paran, si se leen todo el texto, si escudriñan las fotos, sin pasan la página con desdén, si ni siquiera la ven... Es más, cuando se da el caso de que comentan en voz alta con el camarero o el resto de presentes el tema, mi placer está servido junto a mi tostá de tomate y el café con leche. Para mí, es todo un ejercicio de periodismo.


En esas estaba la otra mañana, cuando un jovenzuelo vino a sacarme de mi sopor de las 9.30 horas de la madrugada.


Se sentó alterado en la barra (la mejor parte de un bar, dicho sea de paso).
-¿Has terminado con el periódico?, preguntaba al último cliente que dejaba caer la enésima gota de aceite sobre el papel tintado. Acto seguido, explicó a los fieles del bar el motivo de su excitación.

Dixit:
"Ayer me encontré una carabana del copón bendito en la carretera pa Motril. Qué pasada. Yo pensaba que había un accidente o algo así. Cuando llegué a casa me enchufé directamente al IDEAL.ES para ver qué había pasado. Pensé que esta gente seguro que había 'colgado' algo..."


Mi lagrimilla estaba asomando al ver que existía gente más allá de Asegra Beach que confiaba en que nosostros nos esforzaríamos por actualizar la última hora de la actualidad, cuando de repente el chavalote logró hacerse con el periódico y se puso a buscar la crónica de lo sucedido. Dijo entonces: "Vi que era por la cantidad de gente que fue al concierto de Extremoduro..." , añadió mientras se zambullía en la crónica completa en el periódico, que se bebió al mismo ritmo que el café. Mi lagrimilla de emoción entonces se convirtió en goterón de agradecimiento.


Ya sabía lo que había pasado puntualmente. Pero quería leer un texto completo con detalles de lo ocurrido, y de paso la experiencia personal del redactor que lo vivió.


Cuando salí me acordé inevitablemente de esa frase tan repetida con tanta autoridad por los que entienden: "Los usuarios de nuestro medio en internet no leen luego nuestro periódico".


Primero pensé que 'vivan las excepciones' como aquel chaval. Luego le di vueltas a la posibilidad de que las estadísticas hechas a base de encuentas pueden equivocarse.

Será así o no. Los estudios sesudos sobre el asunto pueden encontrarlo en miles de web, blogs, etc. especializados. Yo me quedo con otra idea: Menos mal que siempre hay alguien que manda a tomar por culo las estadísticas con un gesto real para arreglarte el día.



P.D.: Eso sí, en Graná la gente hace cola para leer el periódico en el bar. Pero comprarlo ya es otra cosa...

Qué es un blog

Una compañera de trabajo vino a preguntarme el otro día.

-Oye, Mendo. ¿Qué es un blog? Me refiero... ¿Podrías definírmelo en pocas palabras? Lo necesito para un reportaje que hago.

Abrí los ojos sin acertar a darle una definición mientras mi cerebro bullía. Pero mi cara finalmente tornó a gesto de pez abisal despistado y solté un brillante: "Ummmm... No sé." Por dentro pensaba que eso mismo llevaba yo preguntándome algún tiempo.

Al otro lado de la sala, el gurú Pilpil dijo: "Es una herramienta de publicación en internet. Y con ella cada uno hace lo que quiere".

Después de haber descubierto mi poco gusto por las 'redes sociales en internet', me reconforta recordar esa explicación. Una herramienta para publicar libremente. Nada más.

Espero que no venga otra vez mi amiga a preguntarme: ¿Por qué? en vez de ¿Qué...? porque si no, la liamos.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Redes y jureles


Hay redes neurolaes, redes invisibles tejidas a base de sentimientos, redes cibernéticas, informáticas, económicas, políticas, inhalámbricas y hasta sociales. Y cómo no, las de pescar.

El hombre no entiende su existencia sin enredarse para compartir. Sea de la manera que sea.

Hoy existe un furor extraño por pertenecer a una red social en internet, por ejemplo.

Enredamos, enredamos, enredamos para hacer crecer, crecer y crecer este tipo de redes hasta que acabamos pareciendo todos una 'orgía' de jureles felices y bien apretaditos que ya no son capaces de ver otra cosa más que a ellos mismos.

De repente, este jurel (o sea yo) se ha dado cuenta de que prefiere ser un tiburón.

Todo este rollo es sólo para decir que, a pesar de que me quedo fuera de onda, desafasada o demodé, me dispongo a abandonar Facebook. Y sin ni tan siquiera haber llegado a probar Twiter. Tendrá muchas contraindicaciones la cosa. Mis amigos seguro que saben explicármelas en los comentarios de allá abajo.

Pero es que yo siempre he preferido nadar...

P.D.: Al 'desactivar', me pregunta Facebook que por qué lo hago. Yo he pinchado en el botoncito de 'otras razones'. Pero me pedía que detallase más en un apartado de comentarios. Y lo he hecho, sí. Así: "¿Y a ti qué te importa, cotilla?" Y ha valido.

martes, 4 de noviembre de 2008

La otra carrera judicial


No era la primera vez que la veía.

Su personaje lo tenía archivado tiempo ha. Ya la había visto acurrucada en un portal tiritando. Pidiéndome tabaco en algún bar. Mostrándome los dientes que ya ha perdido mientras me ayudaba a aparcar el coche a cambio de la voluntá. Dándose de hostias más puras que duras con algún rival callejero. O corriendo apresurada hacia quiénsabedonde

Hoy la vi saliendo del juzgado de guardia.

Enfrascada en algún lío de tipo leve, había logrado deshacerse de él y salía triunfante por la puerta de entrada del edificio ante la mirada acostumbrada de los guardias civiles dedicados a ‘escanearte’.


Ataviada con un abrigo más negro y castigado que las espaldas de Kunta Kinte, con el pelo recogido en una coleta rebelde y abrazada a un bolso de dudosa procedencia, se despedía con desdentada alegría y brazo en alto del grupo de serios uniformados.

“¡Hasta luego a todos!”, gritó con voz pastosa. Era libre, al menos por ese día, y le merecía la pena el gesto. Una despedida de lo más normal que sin embargo chirrió al oído de los muchos presentes acostumbrados a no saludarse.


En su cabeza también retumbó extraño, pero por otras razones. Hubo un breve silencio. Y, en un momento de lucidez se dio cuenta de que le había traicionado el subconsciente:

-“¡Qué digo hasta luego! ¡Hasta nunca, joder!”

Inevitablemente, la entrada del edificio que atesora menos risas de la ciudad se convirtió en una sonora carcajada entonada al unísono por los grises que habitualmente andamos por allí.

En un día triste, frío y húmedo con las neveras vacías, a mí me hizo sentir bien. Por eso espero no volver a verla.
P.D.: La ilustración es de Drooker

lunes, 3 de noviembre de 2008

Juego de palabras

Pareja
Gritos
Camisola

Sorpresa
Contradicción
Atracción
Corazón
Pensamiento
Prima
Obeso
Disfruto
Tanganas

Sonreír
Hermanos
Cabello
Asentir

y

Amargura

Las palabras dicen una cosa u otra, según las mires. ¿Juegan?

P.S.: Payasa no vale!

miércoles, 29 de octubre de 2008

Cuentos con banda sonora

Enrique tenía las cumbres más blancas que las paredes que se dejaban encalar por su mano de maestro albañil. Su pelo comenzó a brillar completamente cano a los 20, quizá los 30… De cualquier modo, demasiado pronto. Peinado hacia atrás, sin temor a lucir entradas y ajeno a cualquier tinte artificial, lucía su identidad con orgullo en unos ojos claros como su expresión.


Lo recuerdo muy vagamente en una casa hecha con sus manos. Una casa encaramada en una cuesta interminable, de habitaciones en penumbra y cocina humeante; de patio con limonero y un perro fiel; de olor a caldo de gallina y a jazmines; de fotografías difuminadas y grises, que hablaban de una familia desconocida que vivió en tiempos de una guerra de la que no se hablaba.


Pero si hay algo impregnaba aquél escenario era la música, que decoraba la casa con colores exóticos que a días parecían alegres, a días melancólicos... Papá Enrique, como le llama su extensa prole fruto del amor de a quién llamaba ''mi Isabelilla'', era un apasionado de la música árabe. En una radio prehistórica de curioso dial dividido por ciudades, siempre sintonizaba las ondas que cruzaban el Estrecho desde Marruecos para ponerle banda sonora a su hogar andaluz y, de paso, darle vuelos al mandil de su mujer.


No me llegó la edad para conocerlo… Su personaje está construido en mi herencia a base de historias contadas y fugaces imágenes que regresan desde mi infancia. Pero guardé lo suficiente para verlo de vez en cuando aparecer en mis sueños, brillante y blanco como era, acercándose con sigilo a mi cama para sonreírme y acariciarme la cara con una paz de abuelo que me sosiega para todo el día. Y en sus apariciones, de fondo, siempre suena la misma música…


Hoy me acordé de él. Y fue por aquellos ritmos… Todos tenemos una banda sonora de nuestras vidas. En mi caso, es raro el momento, el sentimiento, la visión o la experiencia que no crece en intensidad, asociada a una melodía. Como si de una película se tratase. Así son los recuerdos: cuentos hechos de fantasía y realidad con banda sonora.



Gracias a este tema que hoy ha caído en mis manos para hacerme sonreír y bailar recordé por qué Mendoza no es sólo vikinga aunque lo parezca. Hoy fui más consciente de por qué es Salado y mora.


Oigan, por favor.

(dicen que ésta, la de Carolina, es galaica... a mí me suena a lo que me suena)

Y otra, para enmudecer


En la foto, Enrique Salado, en sus ventitantos.

domingo, 26 de octubre de 2008

Sexy money y la fidelidad

Ella sabía que su marido le engañaba. Pero pensó que era menos grave de lo que imaginaba. A lo sumo, había encontrado algo de carmín en su camisa o un aroma impregnado en la piel que no era el suyo.

Cuando puso sus cuernos sobre la mesa, tuvo la certeza de que así era. Y lo asumió por puro materialismo: no estaba dispuesta a renunciar a su estatus social. Menos aún, a perder todo el dinero que tenía gracias a su matrimonio y a verse expuesta al escándalo social.

Convencida en su decisión, aceptó que su marido sobaba a otra mujer a la que decía querer, convencida que era sólo sexo.

Hasta que un día cometió el error de preguntarle dónde había estado.
-¿Has estado con ella?, dijo con gesto de perro pekinés.
-Sí, pero sólo hemos hablado. Con ella puedo hablar, contestó compungido y suplicante de perdón.

Ella calló. Cerró el portátil con energía y salió de la cama arrastrando un largo y engorroso camisón no apto para la libido. No tardó en regresar. Y lo hizo bien armada de argumentos: le pegó un tiro.


La escena pertenece a la serie de televisión Sexy Money. Pero, a pesar de la poca atención que presto a la tele, esta genialidad se me quedó grabada.

Sí. El sexo es importante. Ese tipo de fidelidad que podríamos denomiar carnal, también. Pero lo que realmente no soportó es ver cómo ya no era esa persona con la que su pareja tenía la alegría de compartir. Ya fueran sus dudas, sus certezas, su felicidad o su pena. En definitiva, su vida.

Cuando ya no le regalaba ni palabras ni gestos ni un pequeño detalle de esos que hablan por sí solo, es cuando supo que era una extraña. Ya no era esa persona a la que se echa de menos.

La protagonista de la serie aceptó que su marido hiciese con sus genitales lo que quisiese. Pero no soportó que hubiese encontrado a otra persona con la que hablar porque con ella ya no podía.

viernes, 24 de octubre de 2008

jueves, 23 de octubre de 2008

Porque me gusta

Yo sólo quería escribir para comunicar más a través de un canal más. Y mi voz no es tan hermosa como para merecerse la exclusividad de mi capacidad de compartir ideas. Por eso parí y crié este blog hace más de un año. Sí, soy una exhibicionista. Todos lo somos. En internet y fuera de él.

Mi blog no tiene utilidad. No sé si aporta información, no está especializado en ninguna materia que pueda suscitar el interés de ningún cerebro ávido de formación. Soy periodista y puedo contar muchas cosas sobre la profesión y opinar otras tantas. Pero no sólo soy periodista. Por eso este blog no versa sobre el periodismo. Mi trabajo está firmado todos los días en un medio de comunicación. No me gusta mezclar. Temo a la resaca.

Sin embargo, como persona, miro, reflexiono, me sorprendo, sufro y me cabreo. Y lo hago con la vida y las personas con las que me encuentro. En un mundo estrangulado por el 'ombliguismo', yo también quiero aprender a mirar hacia fuera y sacar conclusiones para compartir. Nada más. Éste es el porqué de esta iniciativa que siempre me reconfortó. Hoy lo recordé.

Y hoy también caí en la cuenta de otra cosa que aplico a rajatabla en mi vida: por fortuna casi siempre hago lo que quiero y no todo lo que hago lo hago porque sea útil o tenga un sentido.

Lo hago porque me gusta, porque es mi forma de vivir. Y escribir e internet forman parte de mi vida.

Esta mirona vuelve a ejercer. A mirar, hacia dentro y hacia fuera.

Tengo una libreta llena de notas, mil imágenes en el cerebro y el corazón a rebosar.

Vuelvo.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Cerrado por reformas

Las campanas de la Parroquia de San Ildefonso me despiertan cada mañana de domingo. Y cada domingo, para mí, sólo anuncian la hora de la santa misa. Hoy sonaron. Pero esta vez, diferente. Hoy pusieron banda sonora al aleluya que entoné al abrir los ojos: ¡Llegó el día! Comienzan mis vacaciones.

No voy a pisar el polígono Asegra durante casi un mes. Así que, teniendo en cuenta que el periódico y mi trabajo en él llenan el 90% de mi tiempo, empecé a pensar con qué voy a saciar los días venideros.

Al repasar la lista se me dibujó la sonrisa que no me pienso quitar de la cara en bastante tiempo. Llenaré los días de la cara de Darío al salir del colegio (qué expectación!), de las ocurrencias sorprendentes de Julia, de charlas con mi familia, de días perezosos haciendo a quién le importa qué, de Madrid, del paisaje volcánico de una isla donde pretendo perderme, de la compañía que añoro todos los días, de la pequeña reforma de mi casa, de mis libros, de mi música, de mis fotos...

Pero NO de este nuestro blog.


Vista Cansada está en decadencia, como la autora. Serán los 32 que me vienen encima. Eché la vista atrás y me sorprendí de la multitud de palabras que he vomitado en algo más de un año en este cajón desastre, que no de sastre.

Mirando atrás veo que a veces conté más de lo que debí. Pero, aunque no lo parezca, callé las cosas más importantes de mi vida. Olvidé etiquetar las entradas, algo que no hace más que reflejar el carácter de la autora. Intenté comenzar proyectos nuevos, algunos sin éxito alguno. Di lugar a malentendidos y jugué al despiste. Escribí por el puro placer de hacerlo y dije en canciones lo que no sabía cómo expresar. Ni siquiera le celebré un merecido cumpleaños al blog: se me olvidó la fecha, algo muy propio de Mendoza. Pero sea como fuere, le dediqué muchas madrugadas. Más de una triste, más de una apasionada, más de una etílica y todas solitarias.

Para evitar que mi pierna izquierda pierda su movilidad definitivamente, abandono la silla del ordenador durante este mes para caminar y vivir. Si no vivo, no miro. Si no miro, no cuento. Si no cuento, este blog muere.

En el último mes ha estado en coma (el blog) y he tenido la tentación de desenchufarlo de la máquina para dejarlo morir. A veces, sólo a veces, no le encontré el sentido. Y cuando no se encuentra el sentido a una relación, ésta empieza morir lentamente. Pero, aunque tenga instito asesino a veces, no soy una criminal. Así que cierro por reformas. Y me refiero a mí. Voy a optimizar el disco duro (está tan saturado de ideas y acontecimientos que necesita un 'reset') y abriré de nuevo los ojos con la esperanza de mejorar lo presente.

Cuando vuelva... ya veremos. Nunca mejor dicho.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El Jueves da en el clavo (otra vez)



Mi cómplice me hizo llegar esta imagen. Esta lectura sí que sí pone en su sitio el tratamiento que debe tener el tema. Qué sano es reírse. Lo que no sé es si a Leti le habrá hecho mucha gracia. Entre esto y lo otro, seguro que hasta ha borrado el jueves del calendario.

lunes, 25 de agosto de 2008

Subidón de narices




La nariz de Letizia ha disparado las visitas en este humilde blog.
Yo no me había tomado en serio el tema, la verdad. Pero después de ver la cantidad de gente que ha buscado en google las palabras "letizia" y "nariz" me he quedado patidifusa.

Intentaba dejar una reflexión sobre el mundo de la comunicación, la información, lo que busca el lector, lo que le interesa a la gente, etc. después del reventón estadístico que ha experimentado Vista Cansada en estos días.

Pero sólo de pensar en debatir sobre el susodicho tema, me agoto.
¿Por qué mueve el interés de tanta gente este tipo de asuntos?
P.D.: Lo que más preguntaban en google era quién había operado a la princesa. Parece que ha gustado mucho el resultado.

viernes, 22 de agosto de 2008

Vista Cansada, vista atinada: Confirmado, la nariz de Letizia no es real



Ahora que lo dice Efe, ya es oficial. Letizia Ortiz Rocasolano se ha despedido de la real napia gracias a la cirugía estética. Aunque dicen que es cirugía menor (se ha recuperado muy rápido) el cambio es radical.

En la Casa Real, según publica HOY -nosotros ayer- El País, se ha operado la nariz porque tenía el tabique nasal desviado y eso le provocaba problemas respiratorios.

Sea como fuere, las redactoras de IDEAL lo vimos un día antes que el resto de España. Peñalver, la primera. Este blog, al servicio del ojo de todas, es la prueba. Qué gusto da publicar algo un día antes de que El País lo ponga en portada de su web.

No sé qué opinarán mis colegas, pero yo no me creo que por un problema de tabique nasal -supongo que roncaba y a Felipito le molestaba- le remodelen todo el careto. ¡Ojo a la barbilla! Ni rastro de su carácter puntiagudo. ¿Llega el tabique nasal a la barbilla? En el mentón de Letizia está la prueba de que quizá los motivos estéticos han pesado 'algo' en esta intervención.

Para añadir más datos al misterio, apuntamos un testimonio de Amanda. "Mi hermano se operó el tabique nasal y sigue teniendo la misma nariz que tenía el pobrecito..." Más claro, el agua.

¿Se cree la Casa Real que la gente es tonta?

Yo, sinceramente, me quedo a medias. Supongo que tenía que arreglarse el tabique nasal y se habrá visto en la tesitura que describe el siguiente diálogo inventado con los médicos:

El médico: - ¿Y si te damos unos retoquitos?

Ella, la periodista en funciones de princesa, habrá tenido problemas de conciencia y finalmente habrá contestado: -Venga, vaaaaaaa... ¡Pero poco! Que quede disimulado. De todas formas, ¿sabe qué le digo doctor? Que me da igual.... Dele a la lima y recórteme bien la tocha que -hoy, como siempre- invitan los españoles...


P.D.: Las fotos de comparativa son de Efe y las publica hoy El País. La de abajo, donde Letizia parece otra, es de AP y fue facilitada por Amanda.

jueves, 21 de agosto de 2008

¿Es real la nariz de Letizia?





En las dos primeras fotos, la princesa de Asturias es fotografiada en Madrid. Fecha: 21-08-08

En la de abajo, asistía a un partido de tenis en diciembre de 2004.


Conclusión: ¿Qué le ha pasado a la nariz de Letizia?

Las redactoras de IDEAL, con grito escandalizado incluido, nos hemos quedado estupefactas al presenciar la transformación de la real napia que siempre ha lucido la periodista en funciones de princesa.

Hace dos semanas –dato no contrastado– desde su aparición en los Juegos Olímpicos, que no sale en ninguna foto. Ni los paparazzi la han 'pescado'. Pero Letizia Ortiz ha tenido que acudir a los funerales por las víctimas del accidente del avión de Spanair, en Barajas. Un acto, de todas todas imprevisto.

Hoy, en Madrid, su real napia tiene toda la pinta de haber dejado de serlo. Hasta parece tener la cara hinchada.

Tras una ardua investigación en los archivos fotográficos y un escrutinio de las facciones de la Ortiz, en IDEAL hemos concluido: ¡¡¡¡¡SE HA OPERADO LA NARIZ!!!!!



P.D.: Hay quien apunta que también se ha tocado la barbilla.

Fotos, Efe.

sábado, 16 de agosto de 2008

Otro blog, con menos palabras



Me cansé de Flirck. En Wordpress encontré un formato que me gusta para fotos... Empecé hoy. Faltan miles de fotos que me gustarían que estuvieran en este nuevo espacio. Vistazos, se llama. Como dice mi cómplice, poco a poco...

viernes, 1 de agosto de 2008

Símbolos de estupidez



En una de esas tiendas que frecuento a deshora me topé con el folleto que reproduce la imagen de allá arriba. Anillos azules para distinguir a los solteros entre la multitud. Conclusión: La estupidez humana no tiene límites; la necesidad del hombre para etiquetarse, menos aún. Hasta el nombre suena a chiste: SINGELRINGEN

Supongo que 'el cerebro' que tuvo la brillante idea comercial supuso que la gente es de fácil clasificación. Intuyo que aplicaría una regla de tres sencilla: "Si llevas alianza de casado no estás en el mercado. Si no, siempre siembras la duda de si la tienes pero no la usas, la perdiste o sencillamente estás soltero. Y sembrar dudas no es efectivo. Pero si llevas un anillo azul, todos sabrán que eres solter@ y se tirarán a tu cuello". Deduzco yo que el objeto del objeto no es otro que entablar relaciones con otros semejantes... Ligar, vamos. Nada más hay que mirar la guisa de la moza del anuncio. (tenía que ser moza, por cierto...)

No sé si contó el padre de esta idea (si se puede calificar así) que la vida te enseña a cada paso que vivirla consiste en romper las reglas de tres.

domingo, 20 de julio de 2008

No es un mito


Siempre me he preguntado por qué, pero puedo constatarlo una vez más: A la gente le encanta mirar las obras.

Bacelona se mueve...

Nunca he visto más movimiento en bici que en Barcelona. Usuarios y bicicletas de todo tipo.







Y, si no, en metro...


lunes, 30 de junio de 2008

La perspectiva deseada


No veo el día en el que sólo vea esto durante toooooooooodo el día.

Para no olvidar...



Las portadas de los diarios nacionales con el título europeo de la selección española, para todos los gustos.


Los internacionales, también se hicieron eco.


Y nosotros, que nos pareció poca una portada, envolvimos el periódico por delante y por detrás con una portada doble. Sólo Público e IDEAL apostó por este formato sólo apto para grandes acontecimientos. Y este lo era, y de sobra.


Gloria, campeones, los mejores, conquistadores, grandes, amos... Fueron las palabras elegidas por casi todos. Invencibles, no.

Félix L. Rivadulla dijo: "Necesito una palabra" cuando empezaba a componer la portada. Entonces, Carlos Morán apuntó: "Algo así como... ¿'Invencibles'?" Y así quedó.




Los mejores.

sábado, 28 de junio de 2008

Lo que no puedo explicar


Vi a Eva la Yerbabuena bailando una nana por soleá que le cantaba Miguel Poveda en los jardines del Generalife. Mi compañera Lucía Rivas -la fotógrafa que más veces me ha sorprendido- captó este momento de sentimiento expresado en cada pliege del rostro y el cuerpo de los protagonistas con su cámara. Fue la foto de portada del periódico del sábado. No podía ser otra.

En ese preciso instante, que yo capté con mi cámara personal, mi amiga y compañera Ángeles Peñalver me comentaba bajito... "La Eva dice que en ese momento que le canta Poveda al oído se quiere morir..."

Yo, para entonces, ya había teletransportado mi alma hacía un buen rato al escenario para dejarla bailar al son de la voz limpia y profunda de Miguel... Y allí me quedé para el resto del espectáculo.

Ángeles hizo la crónica para IDEAL. Y yo, que guardo este espacio para ahuyentar las historias para no dormir que habitualmente me emplean en el periódico, quería escribir aquí lo que vi y sentí en esa noche fresca que me permitió alimentar el alma para todo un mes.

Pero, después de varios intentos, me he dado cuenta de que no puedo.

Como en el amor y la magia, no todo se puede explicar.

Y aquí dejo un ejemplo de cómo suena el cantaor. Que como dice Peñalver en su crónica... Supo a poco.

Viernes de uno y no más


Hay viernes en los que la madrugada está rebosante de vida. Pero a ti sólo te toca verla pasar.

La ves en grupos de adolescentes ávidas de aventura y ‘decoradas’ para protagonizar un videoclip de la MTV, en largas colas de coches que iluminan las avenidas convirtiéndolas en una feria, en conversaciones cómplices de amigos sentados al raso estrellado, en el que canta su alegría etílica en cualquier esquina, en las copas compartidas en bares de colores, en parejas que sólo saben ocultarse de una forma: con la cara del otro pegada a la suya en un beso largo.

Viernes en los que tu caminar solitario y noctámbulo en busca de algo que llene tu estómago y vacíe tu cabeza desentona en unas calles bulliciosas que te advierten que eres ‘uno’. Y no más.

En esas noches de desencanto, el bonito escote que te iluminó la cara por la mañana no hace juego con las luces de neón que adornan los frigoríficos de las tiendas abiertas a deshora. Y tu boca brillante chirría con la bolsa de plástico triste. Princesa en faenas de doncella. Tan desubicada como destronada.

Cuando caminas de esa guisa de regreso hacia ese lugar donde nunca nadie te espera -tu casa- buscas en el recuerdo a todos tus amigos, los que lo fueron, los que están en trámites de serlo, los que afortunadamente lo son y los que quieren serlo eternamente aunque te partan el corazón. La lista te resulta interminable. Como interminable es la tarea de descartarlos uno por uno para invitarlos a compartir unas horas, ni siquiera unos minutos.

El semblante te cambia al concluir la tarea y llegar a una conclusión terrible: tienen otras prioridades. En términos periodísticos, no es lo mismo ser un ‘titular de portada’ que un ‘subtítulo’; una 'exclusiva' que una ‘pieza subordinada’.

En esos viernes, agotas la batería del móvil, pero no de alegre actividad conversadora, sino de encender la pantalla una y otra vez para comprobar que la señal de esa vida que añoras no ha llegado. Una señal pequeña, pero tan grande…

Mientras esperas –o no- te sientas en el sofá verde. Enciendes un ‘prohibido’, aliñas la cocacola, reclinas la cabeza, cierras los ojos y recuerdas esos otros tantos viernes que no cambiarías por nada… Es muy fácil emborracharse imaginando para volver a disfrutar de lo vivido. La proximidad en el tiempo ayuda y te permite rescatar hasta los olores de aquella realidad, hoy irreal.

Entonces, con media sonrisa y haciendo un esfuerzo por asumir con naturalidad esta ‘contra natura’ llamada soledad, sólo te queda entonar bien para reconocer a media voz que… “Hay viernes… y viernes”.

Y de estos, uno y no más.

martes, 24 de junio de 2008

Buika se enamora, Buika me enamora

Conocí a Buika gracias a mi hermana. Aunque yo le llame la de las meninges rotas, las tiene muy bien puestas. Me dijo: "He oído en la radio a una tía con una voz muy especial que cantaba una canción que llevaba una frase muy graciosa... Cantaba el estribillo algo así como 'jodía pero contenta...' La meninge no le dio para retener el nombre.

Me puse manos a la obra y me topé con un álbum que me enamoró.
De todas las canciones, me quedé con esta. Gamberra, con ritmo, dulce y pícara a la vez...




Y pasó el tiempo. Y Buika ha hecho muchas cosas. El último álbum se llama 'Niña de Fuego'. Y todo ha cambiado en ella. Menos su voz.

Ahora canta cosas como esta.




Entre una y otra me resulta muy fácil imaginar qué le ha pasado a Buika. Se empeñó tanto en ser picarona para pedirle a su 'tostaíto' que le dejara probar su 'caramelo' que al final, no sólo lo probó, sino que se pegó un atracón. Y, como decimos los malagueños, sin darse cuenta, sin querer, se ha quedao pillá. Vamos, que se ha enamorado. Y ahora ya solo puede cantar lo segundo...

martes, 17 de junio de 2008

Deseos y realidades

Lo pedí antes de soplar las velas en las tartas de tantos cumpleaños.
Lo rogué con los ojos cerrados y en soledad muchas noches antes de dormir a un Dios en el que no creo.
Lo deseé mirando a cada estrella fugaz que me se dejó ver de madrugada.
Lo supliqué ante velas que iluminaban conjuros imposibles.
Lo repetí como una letanía en mi interior ante el fuego azul de una queimada.
Lo pedí por favor. Con gritos y con llanto. Llena de esperanza y al borde de la desilusión.
Probé todas las fórmulas durante más de lustro.
Y cuando empezaba a pensar que mis intentos eran en vano, que la magia no existe y que la suerte es un invento de los hombres para justificar circunstancias inexplicables, para bien o para mal, llegó el día esperado y a la vez, inesperado.
Lo tantas veces deseado, aquello que parecía tan difícil, casi imposible, es ahora casi una realidad.
Estoy feliz de haber tenido la paciencia suficiente. Algo que lo que siempre he carecido. Pero me doy cuenta de otra cosa. No ha terminado mi trabajo: ahora tengo que volver a empezar desde cero para llamar a la suerte. Pero esta vez, para mí.

P.D.: No se afanen en entender el post. En abstracto, puede tener algún sentido. Pero sólo hay una persona que podrá entenderlo en su verdadero sentido. Alguien que merece toda la suerte del mundo.

domingo, 8 de junio de 2008

Nueve meses


En las dos imágenes, mi Julia tenía casi nueve meses.
Entre una y otra, el milagro de poder verla sonreír.
Hay cosas que para muchos son muy sencillas, naturales.
Sin embargo, tienen un efecto en mí que pocas cosas logran: me quedo sin palabras.

sábado, 7 de junio de 2008

La fórmula musical



A mi alrededor siempre -casi- siempre hay música sonando. Cuando me baño, cuando voy en el coche, cuando escribo, trabajo, cocino, limpio la casa, espero o camino para no esperar... Desde que me recuerdo a mí misma soy así. Mi padre a veces incluso llegaba a regañarme por esa extraña obsesión. O quizá lo hacía porque la ponía demasiado alta. El caso es que sigo igual.

Hace tiempo que llegué a la conclusión de que se debe a mi necesidad contar con un elemento externo que maree mis neuronas para no analizar lo que tengo allá arriba. O adentro, según se mire.

Pero hoy pasó algo que lo cambia todo. Iba en el coche y sonó este tema de Fito. Y luego otro y otro y otro... En vez enchufar el caraoke y cantar a campanilla batiente, como hubiese sido lo normal, me paré a escuchar las canciones y también acabé analizando las letras durante todo el camino de regreso a casa. Mi fórmula mágica ha dejado de funcionar. Me quedé traspuesta al darme cuenta de la tragedia: "¿Cómo vacío ahora mi cabeza si todo lo que escucho habla de todas esas cosas en las que no quiero pensar?", pensé (cómo no).

Mis métodos para evitar lo inevitable se agotan.

Y con lo inevitable, por supuesto, me refiero a ti, locura.

viernes, 6 de junio de 2008

Sólo pienso en ti



Al terminar el día, poco fructífero, desilusionante y casi vacío, me di cuenta de una cosa cuando, quieta, miraba al techo del dormitorio. Volví a hacer aquel sabio ejercicio de observarme desde fuera para buscar el motivo de mi estado de ánimo. Y lo descubrí: haga lo que haga, emprendo la tarea como una autómata porque en realidad tengo la mente en otra parte. Sólo pienso en ti.

De pronto, te recordé en toda tu dimensión. Rebosante de vida, de días interminables, de besos con sabor a mar, de aventura y sosiego, de risas y despreocupación… Tú siempre me haces sentir más persona de lo que aparento ser en mis días grises. Cuando estoy a tu lado, me doy cuenta de que soy algo más que trabajar. Tú me devuelves a la vida que cualquier mujer quisiera tener. No sé qué extraño poder tienes, pero siempre logras sumergirme en un mundo casi perfecto, en un País de Nunca Jamás que no quisiera abandonar nunca para hacerme olvidar los fantasmas que me acechan allí afuera. Nada importa contigo. Sólo recordarte me devuelve la felicidad.

Hace no mucho tiempo que estás en todos mis minutos. Te pienso en cada uno de mis gestos. Eres mi primer pensamiento cuando suena el despertador por la mañana y me despido contigo del día cuando de madrugada me entrego al témpur en soledad. Vienes a mi recuerdo cuando el sol vence definitivamente a las nubes y me tizna las pecas. Cuando me río… Y hasta cuando lloro sin parar. Cada vez que me expongo al indeseable bronceado de la pantalla del ordenador tu imagen me anima y cuando, por enésima vez, marco un número de teléfono buscando alguna historia que poder contar me haces seguir adelante. Cuando conduzco ya no veo la ciudad, sólo veo todas esas otras carreteras que hemos surcado juntos…

Cuando te conocí acababa de abandonar el calor del hogar familiar. Para mí fuiste el descubrimiento más glorioso que podría haber tenido en mi vida. Con la libertad tan deseada, y ya por bandera, me entregué a tus brazos y juré que haría todo lo posible el resto de mis días por poder sentirte con intensidad cada vez que la vida me lo permitiera. Recuerdo aquellos primeros encuentros, de sensaciones tan extrañas y a la vez tan necesitadas. Nunca había conocido algo igual…

Han pasado ocho años desde nuestro primer encuentro. Y sigo enamorada. Cada año, cuando llega junio no paro de pensar en ti. Sé que siempre te vas. Y eso siempre me duele. Pero me reconforta tener la certeza de que vas a volver. Así son los amores adictivos y yo te necesito como a una droga. Añoranza no es una palabra precisa para lo que siento. Necesidad es más adecuada. Marco en el calendario los días que me quedan para volver a entregarme y ser tuya. Espérame… Voy… Llego…

Siempre serás uno de mis grandes (y muchos) amores. Te quiero, te necesito y te deseo. Así de claro te lo digo, vacaciones. Ya sólo pienso en ti. ¡Oh! Mis adoradas vacaciones…

jueves, 5 de junio de 2008

Tacos y sentencias

En las sentencias judiciales, a veces, la literalidad es apabullante.

sábado, 31 de mayo de 2008

RECTIFICACIÓN

Esta mañana me han llamado de la agencia Europa Press. "Rocío, en tu blog hay un error". Se refería a una entrada anterior que hablaba de la forma de expresarnos de los medios cuando hay un extranjero de por medio. Y yo decía que esta agencia, en la información de un juicio por asesinato, había titulado: "Un rumano...", tal y tal.

El error, según mi compañera, estaba en que esta agencia no ha titulado así la información. A pesar de que yo estaba segura de haberlo leído.

He vuelto al periódico y he buscado los teletipos atrasados. Y sí, me he equivocado, "El rumano niega que matase..." no era un titular de Europa Press, era de la agencia Efe.

Así que como con la entrada anterior (que pensaba embargarla pero cuyo texto he eliminado por error y no lo tenía guardado), no pretendía ofender a nadie, sino abrir un debate sobre los modos en los que muchas veces TODOS los medios nos expresamos cuando hablamos de extranjeros implicados en delitos, pues aquí va mi canto en tono 'mea culpa' por el error cometido en el anterior post.

Que rectificar es de sabios y a mí no se me caen los anillos.

Al menos saco una conclusión: en los blogs también hay que ser lo más riguroso posible.

Y por cierto, toda la suerte para la compañera de Europa Press en su nueva andadura.

P.D.: Lo que no rectifico es que la fiscal hablaba del acusado como "el rumano". "¿Conoce usted a este rumano?", preguntaba en el juicio a los testigos.

jueves, 29 de mayo de 2008

martes, 27 de mayo de 2008

Que maten al publicista (I)

Me acaba de dar un puñetazo un anuncio sobre un producto femenino para mantener las piernas sin vello.

El spot cuenta con una voz en off que grita: "¡Chicas! ¿Os imagináis un mundo perfecto para nosotras?" (por supuesto, con ese odioso tonito de felicidad y vitalidad estúpido)

No me imagino un mundo perfecto pensado sólo para tías (qué desperdicio, por dios!), pero tampoco me ha dado tiempo a pensar mucho cuando de repente ha aparecido en la tele la imagen de una jovenzuela (preciosa) en un coche descapotable (más precioso que ella) que cuenta con un accesorio en el salpicadero que (al parecer) es imprescindible para el género femenino y que sirve como ejemplo de lo que sería "un mundo diseñado para nosotras".

Se trata de una bandejita que sale del lugar donde estaría la radio con millones de colorines para maquillarse. Acto seguido, la pava del descapotable sonríe, se pinta los labios mirándose al retrovisor, con su accesorio de diseño en el coche en primer plano, y sigue la música del anuncio.

Sí señor, en el mundo perfecto de una mujer no podría faltar otra cosa más que ese maravilloso accesorio.

Lo más patético es que el producto que vende el anuncio resulta ser, a mi modo de ver, lo más masculino del mundo: una cuchilla de afeitar.

Como escarpias se me han puesto los pelos al ver el anuncio. (los de las piernas, también!)

No me queda otra que pedir públicamente que maten al publicista.

¿Me secunda alguien?

P.D.: Queda oficialmente inaugurada la serie de post sobre publicidad denigrante (excluyendo los chistes) para las mujeres. Tengo miles, iré dosificando.

domingo, 25 de mayo de 2008

Darío y la crisis

Darío demuestra tener una mente preclara a sus dos años y pico. Sin querer, tradujo con palabras infantiles lo que muchos piensan de uno de los temas de actualidad que más preocupan en este nuestro país.

En una tarde cualquiera soltó por esa boquita para estupefacción de sus padres:

Oye mamá, ¿Dónde está la crisis? ¿En El País?

Sus padres, confesos seguidores de Prisa, comentarían el asunto en algún momento y ésta fue la incógnita que quedó en su pequeño cerebro. El caso es que muchos adultos piensan eso, que la crisis la crean los periódicos con informaciones alarmantes.

Si Darío fuera mi hijo, intentaría explicarle:

Hijo mío, la crisis está en el periódico, sí. Pero también está entre nosotros.

Habrá mucha gente que te diga que la crisis no existe. Que las promociones de pisos de lujo a precios prohibitivos se venden en un mes, que las tiendas de marca están llenas de gente gastando su dinero y que los restaurantes caros cuelgan el cartel de completo cada fin de semana.

Y es cierto, hijo mío. Lo que sucede es que la crisis no existe para quienes nunca supieron lo que es la necesidad, los que vivieron siempre en la opulencia y nunca se preocuparon de calcular sus recursos porque siempre les ha sobrado de todo.

La crisis, Darío, existe para los que son de nuestra clase. Los que nacimos en lo que los sociólogos llaman la clase media, los que sólo dependemos de un salario modesto, los que no hacen trampas al fisco (porque ni sabemos ni nos gusta), los que no cuentan con el colchón de herencias engordadas a lo largo de varias generaciones, los que no estamos lo suficientemente bien relacionados con ‘los otros’ para que nos hagan favores cuando lo necesitemos, los que no nos ganamos un puesto de trabajo por nuestro apellido, los que tenemos coche porque pagamos letras durante años, los que caemos en la trampa de sentirnos propietarios por hipotecarnos de por vida, los que cenan cigalas en Navidad y los que no han experimentado el concepto ‘veraneo familiar’.

La crisis, hijo mío, es para quienes siempre lo pagan todo con esfuerzo. En cuanto la bonanza económica se esfuma, nuestros ya apretados cinturones nos asfixian. Sencillamente.

Locura y pensamiento


‘No deje que la mente le vuelva loco’ es el título de uno de la nueva serie de artículos sobre psicología que publica El País Semanal los domingos.


No suelo reproducir en este espacio textos ajenos. Pero me dejó patidifusa el escrito. Encontré demasiadas respuestas al leerlo.


Las dejo aquí por dos razones: para no olvidarlas una vez que la revista acabe en el contenedor de reciclaje y por si le sirve a alguien que lea este espacio.

A saber:


  • Dejemos claro que la mente no es la mala de la película, sino nuestro inquisidor afán por pensarlo todo. Somos lo que pensamos. Y sin darnos cuenta, creamos lo que creemos.

  • Pensar no es un acto gratuito. Necesita de una inversión energética y, a la vez, genera más energía. El pensar genera estados internos (nos demos cuenta o no) y dichos estados generan una vibración personal que va más allá de nosotros. La captamos en los demás, así como somos captados.

  • El mayor privilegio y la peor pesadilla de nuestra mente es su capacidad de hacer representaciones de todo y luego moverlas por el tiempo como si fuéramos directores de nuestra propia película. Esa maravilla a la que llamamos imaginación puede convertirse de repente en el túnel del terror.

  • La mera preocupación por lo que va a ocurrir se graba en el cerebro con la misma intensidad que un recuerdo negativo real.

  • Si queremos crecer, cambiar y explorar, si queremos dejar de hacer cosas que no funcionan, hay que dejar de ser memoria para ser creadores.

  • Ya. Pare. No le dé más vueltas a la cabeza en espiral. Acabará obsesionándose y angustiándose. Debe tener algo claro: pensar no es fácil. A hacerlo bien también se aprende.


Qué equivocada estaba. Yo creía que para caer en la locura sólo hacía falta dejar de pensar.

lunes, 19 de mayo de 2008

Princesas contestonas

Rubén Darío escribió un poema que la mitad de los españoles de mi generación aprendió cuando no levantaba un metro del suelo.
Decía: “La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa…”

Si el relamido poeta hubiese nacido en esta época la princesa le contestaría:

La princesa no está triste. Más bien lo que le pasa es que se ha dado cuenta de que no cree en príncipes. Así que se ha hecho veterinaria para, en vez de besar ranas, diseccionarlas y aprender una profesión útil con la que salir adelante.

La princesa no está triste. Está pensando que es medianoche y aún sigue repasando la lista de cosas por hacer, revisando la agenda del día siguiente, haciendo kábalas con el tiempo para leer el libro que tiene pendiente, limpiar la casa, comprar definitivamente café, seguir con aquél curso de formación, llamar a la familia, acudir a la reunión, terminar el trabajo pendiente, llegar a tiempo a la comida de compromiso, acordarse de aquella fecha tan importante, de buscar un regalo con sorpresa. Está pensando en cómo sobrevivir cada día… y suspira soñando con una hamaca en Isla Hermosa. Está estresada… No tiene tiempo de estar triste.

La princesa no está triste. Está jodida porque no quiere que la tomen por tonta. El día en que conquistará el trono para ser reina no existe. Y lo sabe. Lo acepta con realismo. Y eso, a veces, hace estragos en su semblante.

La princesa no está triste. Está ideando la forma de explicar definitivamente que su boca no es de fresa. Sino de Loreal, porque yo lo valgo.

La princesa no está triste. Está pensando de dónde recortar gastos para llegar a fin de mes. Mira al vacío pensando en estrategias eficientes para llevar la difícil tarea a buen puerto con disciplina empresarial.

La princesa no está triste. Está hasta los mismísimos ovarios de no poder dormir porque su pequeño tiene el sueño, digamos, complicado.

La princesa no está triste. Está a dieta porque le pesa el cuerpo, porque no quiere morirse de un infarto a los 45 y quiere cuidarse. Si suspira, lo hace por un plato de patatas fritas y un bollo.

La princesa no está triste. Está intentado concentrarse en estudiar unas oposiciones mientras sus dos niños le llenan la cabeza de reclamos de cariño. Tan constantes como absorbentes.

La princesa no está triste. Está dubitativa. Se pregunta cada día si se equivocó al cambiar de trabajo. Pero sigue adelante con profesionalidad.

La princesa no está triste. Se está planteando un gran dilema: quiere tener hijos y no sabe cómo organizarse para no fracasar en su carrera.

La princesa no está triste. Alucina porque no tiene instinto maternal y la miran como un bicho raro.

La princesa no está triste. Está evadida soñando con un amor. Porque le gusta. Porque es suyo y se lo da a quien le da la gana, pero no se lo da a cualquiera. Y suspira porque, en el fondo, le gusta que le llamen princesa.

Y no está triste. Está llorando a moco tendido porque le resulta terapéutico lo entienda o no su príncipe.

Yo conozco a muchas princesas de hoy

De reflejarlas a todas aquí, el post sería interminable. Ya casi lo es.

P.D.: Para más contestaciones al poeta... anoten ahí abajo.