miércoles, 29 de agosto de 2007

Gol por la escuadra: nos lo merecemos

El blog de “chapuzas” publicadas en la prensa, Malaprensa, nos ha puesto en nuestro sitio. Y lo peor, nos lo merecemos.

El asunto: Efe publica un informe que decía nada más y nada menos que la Universidad de Granada gastaba cuatro veces menos de los que ingresaba. ¿Imaginaban al Rector en plan Tío Gilito dándose chazupones en su piscina de euros de tanto ingresar y no gastar o qué?

El caso es que a nadie le llamó la atención. Y allí vamos todos (Ideal incluido) como delfines estúpidos alegres de pasar por el aro... Con la maldita técnica del ‘copypaste’; del corre que son las diez y venga que somos tres; del que vamos a 20 páginas y estamos en domingo de agosto; del hoy no salimos corre que te pillo… al final ni pensamos lo que publicamos.

Resulta que el informe tenía un error de imprenta. Al dato de gastos le faltaba una cifra. Con lo que el equilibro entre gastos e ingresos era, en realidad, normal.

En definitiva, todos nos damos la hostia y se nos queda cara de gilipollas al ver la citada explicación aportada por la UGR al día siguiente en una escueta nota.

¿Alguien llamó a la UGR? No… si total… lo dice Efe. Si es un teletipo y no lleva mi firma... pues para qué nos vamos a parar un poco...

Vale, estoy conforme con que Efe es una fuente fiable (a veces). Pero es eso: UNA FUENTE. ¡No un dogma de fe!

Al final le voy a tener que dar la razón a los personajes que de vez en cuando te preguntan: ¿Y cuántas páginas tienes que rellenar hoy?

No odio la profesión, pero a veces sí la forma en la que la ejercemos o nos obligan a ejercerla.

Por cierto, dos dudas que a ver si alguno de los ilustres que leen este espacio me resuelve:

-¿Lo he soñado o La Opinión de Granada le dio el gran titular de portada el domingo? (lo consultaré)

-¿Alguien ha visto el teletipo de rectificación de Efe? (también lo consultaré)

martes, 28 de agosto de 2007

YouTube y l'enfant terrible

Darío tiene un vocabulario particular. Más o menos, quienes lo queremos nos afanamos en traducirlo. A veces, nuestra interpretación de sus palabras desata su carcajada siempre reconfortante y más picarona, mientras pone expresión de: “Estos no se enteran de nada…”

Lela y Lelo, sabemos que son abuela y abuelo. ‘Yatá’ (esa sí que se la sabe bien) significa más o menos que ‘ya está bien’ y la suele utilizar cuando: 1.- se cansa de jugar y vernos hacer el ganso; 2.- se cansa de comer; 3.- se cansa de que le limpiemos la cara.

Una de las muchas cosas que me desconciertan de un personaje que no levanta medio metro del suelo y aún no ha cumplido dos años, es cuando interrumpes la trayectoria de su minimano empujando uno de sus coches, camiones, grúas, etc. Si se topa con tu pierna, por ejemplo, en el sofá, grita: “¡ATASCO!”. Ante tal muestra de creatividad para pedir que te quites de sus dominios, no puedes más que reír.

Pero en mi última visita al hogar materno descubrí, con estupor, que hay una que ha aprendido recientemente y que me hicieron alucinar más aún si cabe. ‘Tube’ para Darío es YouTube. Su gran y reciente descubrimiento.

Cuando abrió el cajón del armario del salón de casa, señaló el portátil 'invitándome' a abrirlo mientras gritaba ‘LELENDI’… no pude más que poner cara de interrogación mientras mi hermana y cuñado se partían de risa.

Lelendi es la traducción de Melendy, ese cantante español con pinta de ‘tirao’ que, dicho sea de paso, detesto. Y es que resulta que a Darío no sólo le gusta la música (oírla, tararearla y bailarla), sino que además le gusta en You Tube.

Mientras buscamos en la página sus vídeos favoritos intenta meter mano al teclado. No hay botón que se le resista. Todo lo metálico con luces causa en él una atracción irremediable. Pero cuando comienza el vídeo se queda hipnotizado. Se apoya en la silla donde ponemos el portátil a su altura, tararea las canciones (la última sílaba de cada frase nunca se le olvida) y menea su culito aún atenazado por los pañales. Hasta que termina y exige la repetición inmediata.

De repente, cuando lo veo así recuerdo cómo hace 20 años, de pequeña, yo utilizaba las cintas de casette (casi siempre grabadas de otros amigos) para oír mi música favorita hasta destrozarlas. Y cómo la primera vez que nos regalaron a mis hermanos y a mí un cd y un armatoste gigantesco para escucharlo nos pareció el avance del siglo.

Cuando veo a Darío así, no sólo oyendo música, sino eligiendo la que quiere ver y oír en un solo clic y gratis no puedo dejar de parecer el abuelo cebolletas y pensar: “¿Cómo consumirán música los sobrinos de Darío?”

Mientras me perdía en esta idea, 'l'enfant terrible' volvió a gritar: '¡Lelendi Utbol!' O algo así… Parece ser que también le gusta el ‘fútbol’.

Eso sí. A Shakira, ‘la nena’ como la llama, prefiere verla en la gran tele panorámica del salón. Tonto no nos ha salido el chaval.

Aclaración: Darío nunca me cansa la vista. De hecho me cansa no poder compartir más con él sus descubrimientos... Y no me llama 'tita', me llama Rocío, por mi nombre. No quiero pensar qué significará esa diferenciación del resto de palabros que utiliza para la familia...

lunes, 20 de agosto de 2007

Así estamos


Así estamos... o casi. Yo diría que Forges (¡qué genio!) se ha excedido un poquito. Para ser realista a esta plantilla le sobra uno. Así estamos... Como casi todos los veranos. Y el periódico sale cada día. Y como siempre nos decimos entre bromas y un café: "Menos mal que ningún directivo trabaja en agosto. Si bajase a la redacción el responsable de personal y viese el panorama echaba a la calle a la mitad de la plantilla. Total, si sale con tres..."

P.D.: Y menos mal que tenemos a los becarios... que si no...

Back to black

We only said good-bye with words.
I'd died a hundred times...
... And I go back to black.

Pues eso.

P.D. Un nuevo descubrimiento musical. Ajeno pero propio. Uno más de una lista que, espero, sea larga. Interminable.

Sí, ya...

Encontré esto en el maravilloso pueblo de Comillas. El huevazo de piedra 'sentado' en una especie de silla metálica resulta ser una 'obra de arte'. A secas. Quien escribió tan arriesgada afirmación prohibió además (no se percibe en la foto la letra amarilla sobre fondo blanco) "subirse" a ella. Más de uno la habrá confundido con un tobogán de diseño para los siempre acelerados niñitos.

¿Información sobre el monumento? Cero. Se me ocurre: autor, fecha de creación, título, etc.

Reconozco mi ignorancia. Que alguien me diga quién parió este monumento y por qué es una obra de arte.

¿Será conceptual y por eso no me entero?

Sea lo que sea, cuando explicaciones como ésta son necesarias es que algo falla...

domingo, 19 de agosto de 2007

Adivina quién manda...

Tras varias semanas de inundaciones en oriente.
Temblores profundos en la espina dorsal americana.
Huracanes en el Caribe.
Y lo que queda por llegar…
Saturada de imágenes de dolor.

Regreso al único pensamiento que siempre me asalta ante una catástrofe.

El hombre, con sus ciencias, se ha empeñado desde que es hombre en luchar contra las leyes de la naturaleza jugando a ser Dios. Con arquitectura de formas imposibles, con sistema de comunicación delirantes, con genética que convierte a los alimentos en todo menos eso, con máquinas perfectas… Algunos lo llaman progreso.

Pero si la Tierra decide un día desperezarse de su sueño de gigante y estirar por dos minutos su esqueleto, la catástrofe vuelve al hombre y sus sueños y sus proyectos y sus progresos en insignificantes muñequitos que se desarman.

Cuando veo el Perú en estos días, sólo puedo concluir en una idea de lo más básica: "Está claro quién manda. La naturaleza tiene y tendrá la última palabra".

domingo, 12 de agosto de 2007

La DGT de Muñorrodero


En 3.000 kilómetros de carretera tragados en diez días se ven muchos mensajes de la DGT, la Dirección General de Tráfico española. Suplicantes: "Respete los límites, por favor"; amenazantes: "Velocidad controlada por radar"; educados: "Use el cinturón de seguridad"; macabros: "1.681 muertos en carretera desde el 1 de enero"... Y todos ellos en costosos carteles luminosos que por el día suelen distraer mi atención y por la noche me deslumbran.

Pero la DGT no llega a Muñorrodero, una minúscula pedanía cántrabra. Allí, tras ver la instantánea que aquí dejo, supuse que sus habitantes están cansados de oír día y noche el run run de los motores de vehículos a toda pastilla que casi rozan sus casas y amenazan a sus niños en una carretera secundaria mal diseñada.

Ellos no cuentan con paneles electrónicos con lucecitas de colores, así que, brocha en mano, hicieron lo suyo para lanzar un mensaje más que claro a los conductores en improvisadas pancartas que han colgado de casi todas las fachadas de las casas. Sobre el mensaje, los comentarios sobran.

La DGT ha probado ya casi de todo para impactar a los conductores españoles. Sólo les queda emplear el estilo muñorrodereño. Más claro y expeditivo, imposible.

Después de 3.000 kilómetros de carretera, me quedo con este. Mola.