lunes, 16 de julio de 2007

El periodista español quiere ser funcionario



Para los precarios, para los que ya trabajan para la entidad sin plaza fija, para los risueños, para los escépticos, para los esperanzados, para los derrotistas y los que se comen el mundo, para las mamás y las futuras mamás, para los que aspiran y para los que sólo prueban, para periodistas, para los que sólo son aspirantes a serlo, para los guapos y los que intentaron parecerlo para la ocasión…

La escena que precedió a la prueba teórica realizada el pasado sábado 14 de julio en IFEMA con motivo de las
Oposiciones de RTVE parecía un anuncio de Coca Cola. Más de 8.000 licenciados en Periodismo, con sus 8.000 razones personales, acudieron a la cita con el test que cribaría lo mediocre de lo merecedor a pasar a la siguiente prueba práctica. Las plazas: unas 200.

Los prolegómenos bien pudieron ser la primera prueba. Los convocados tuvieron que esperar durante casi dos horas inútiles en un recinto envuelto por la ola de calor africano, a 40 grados a la sombra –que escaseaba- y a 4,35 euros un botellín de agua y un refresco. En la espera, intenté descifrar el sentido de convocar a las masas una hora y media antes de la señalada para el examen, si al final no hubo control de DNI en la entrada (lo hicieron ya sentados) y casi todos entramos en tropel.

La única conclusión que alcancé: “Esto es la primera prueba, sólo los más fuertes, los que no sucumben a la lipotimia fácilmente, son merecedores de informar para TVE”. Eso sí, antes de llegar a este punto, mi naturaleza sensible al calor me hizo delirar en otras dos ensoñaciones:


1.- “Si toda la gente que está aquí concentrada se desnudara al toque, Spencer Tunik tendría una bonita foto de las suyas, de esas en las que todos, bien colocaditos, muestran las vergüenzas sin vergüenza”.

2.- “¿Y si despliego mis dotes de líder, arengo a las masas y tomamos la sede de TVE por la fuerza? Gente no falta para un buen ejército… Casi sobran…”

...Y llegó el momento. La visión al entrar al pabellón número 9 fue impresionante. También deprimente, la verdad. Definitivamente, los periodistas aspiran a ser funcionarios en este país. Incontables filas de largas (y cutres) mesas con seis opositores por cada tanda, sentados con las piernas bien juntas, peinados y mirando al frente, obedientes y en silencio esperaban el pistoletazo de salida para contestar el test.

Para esto último hubo que atender antes las interminables instrucciones de una miembro del tribunal sobre las normas del examen. Parecíamos parvularios. “Ahora, escriban sus nombres y apellidos… Ahora, el DNI como se indica…” El caso es que no fue excesivo el celo puesto en que lo hiciéramos bien. De hecho, más de uno levantó la mano tímidamente para pedir otra hoja de examen porque se equivocó al poner su nombre. ¿?


Después llegaron las preguntas que yo me afané en contestar bien. Demasiados nombres (algunos de árabes, polacos y con trampa: ¡hay que tener mala leche!), fechas, absurdeces sobre TVE y muchas otras cuestiones de rabiosa actualidad. Tan rabiosa que me mordí la lengua para no soltar un taco en mitad del silencio por mi maldito despiste natural.

Y casi al final llegó una de esas escenas que me ‘cansan la vista’. Allá estaba yo mirando al techo pensando en qué año comenzó a emitir ‘Radio 5 Todo noticias’ cuando me percato de que una de las controladoras (de esas que te echan del examen como copies, hables con el compañero, enciendas el móvil, etc.) no se movía de los alrededores de mi sitio.

En un momento, puso su dedo (disimuladamente) sobre la hoja de examen del chico que estaba sentado frente a mí. Pensé: “Estará mirándole el DNI”. Luego intenté concentrarme en lo mío. Pero el brazo de la controladora no me dejaba: estaba hiperactivo. “¿Le está señalando las respuestas?”, pensé…

Pero no podía ser. Deseché la idea inmediatamente, apostando por mi fe ciega en el sistema, mientras echaba a suertes el cargo en el gobierno de cada uno de los hermanos gemelos polacos antes de marcar la casilla en la hoja de examen. Al final, solo vi que llegaron dos miembros de la organización para increpar algo (si hubiese tenido una grabadora…) a la tal controladora y que uno de ellos anotó con cara de consternación los datos del DNI del aspirante, que por cierto, no dijo ni pío.

No sé qué pasó. Ni pregunté. La verdad, me dio un ataque de hastío. Me pillaron en horas bajas y en una guerra que sí, ahora lo sé, me es ajena.

Ahora sí puedo decir que conozco la experiencia de presentarme a unas oposiciones. Y puedo decir con diplomacia y corrección: “¡¡¡Ha sido una experiencia única!!!”. Única porque no la repetiré.

P.D.: ¿Lo mejor de la convocatoria? Una jarra gigante de tinto de verano en la madrileña
plaza Santa Ana rodeada de buenos amigos de madrugada. Sólo ver la felicidad personificada en Amanda y ‘su’ Jose mereció la pena.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Las pruebas en RTVE son una auténtica engañifa. Yo acudí a una pasada convocatoria y prometí no volver a intentarlo. Y eso que venía de hacer prácticas en 'el ente' sin cobrar un duro y tras firmar un documento en el que me hacían jurar y perjurar que no había ningún tipo de relación contractual o compromiso entre mi humilde persona y la 'casa'. Por más vueltas que le den, RTVE sigue siendo un dinosaurio de otros tiempos. Por ciero Racio 5 empezó a emitir en 1994.

Rocío Mendoza dijo...

Ya sé. Despistada es un eufemismo, más bien ignorante. No contesté lo de Radio 5, gracias por recordármelo. Te lo dije: si las hubieses hecho tú, habrías sacado cien de cien. ¡¡¡¡Sobrao!!!!

Anónimo dijo...

ya sabes eso de que el que tiene padrino... Yo tampoco contesté lo de radio 5. Y menos mal. Estaba convencida de que era en 1992. Puff, que desastre

Javier dijo...

Yo también quise se funcionaria este año, me presenté a unas oposiciones de la Junta de Andalucía, y todo me pareció muy correcto, entramos según el horario previsto, abrieron las cajas de exámenes delante nuestra, cada uno teníamos nuestra hoja de respuestas con códigos de barras, y en el aula no se escuchó ni vio nada raro. Bueno, yo si escuchaba al que estaba sentado detrás de mi diciendo todo el rato: “hijos de puta…”, pero vamos, aunque debo confesar que suspendí, no me pareció un examen imposible. Una nota al final de la pregunta del examen práctico, nubló por un momento mi confianza en el sistema, pero rápidamente lo olvidé. El caso práctico era de la construcción de una guardería en un edificio administrativo de la Junta de Andalucía. La nota decía algo así como “sólo a modo de orientación y para fijar ideas (aunque no resulta determinante), el edificio es similar a Torretriana en Sevilla. En ese momento pensé, si no es determinante ¿para que lo dicen? Cual no sería mi sorpresa cuando al día siguiente a bombo y platillo sale la noticia de que la Junta ha inaugurado una guardería en Torretriana, y hasta venía una foto…. No se, pero algo me dice que a los interinos que estaban trabajando en ese edificio, les ha venido muy bien la información... aunque no era determinante, claro.

Alejandro dijo...

Siempre habrá trampas que, los que sólo nos tenemos a nosotros mismos para avanzar, no veamos... En oposiciones y en la vida.